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Hogar de salteadores

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Hogar de salteadores

Mensaje por Creador el Lun Mayo 28, 2012 2:39 pm

Habría pasado cerca de una semana desde el asalto a los cobradores de impuestos de la ciudad de la Gran Villa, no habían tenido ningún problema destacable por el camino pues tan solo se encontraron con algunos viajeros solitarios a los que ni valía la pena atacar aunque, en el fondo, tampoco les hacía falta.

Realmente, a Atrus le sorprendió la falta de viajeros y de caballeros que viajaban por aquellos caminos, relativamente cerca de las tierras de Gran Bastión (el mayor castillo del Valle y hogar de uno de los nobles más poderosos).

Finalmente, con cierto aburrimiento, llegaron a los lindes del Bosque Antiguo , hogar de Baltersen y de sus hombres, y los caminos comenzaron a verse abandonados y faltos de cuidados aunque, por el momento, podían seguir con el carro.

Al cabo de una hora ya estaban viajando por lo más profundo del bosque y, salvo por una parada para comer, no se detuvieron. Al cabo de unas tres horas más, cuando el sol ya casi parecía declinar, Kenneth y Cornac pararon sus monturas y, desmontando, señalaron a un lado del camino diciendo:

-Atrus y Elissa seguidnos, el resto quedaros con el carro, vigilando. El campamento de Baltersen está cerca, no tardaremos mucho.

Aquello era en parte una sugerencia y, en parte, una orden pues aunque había notado que Kenneth no había tomado el mando, de forma "legítima", en aquel grupo tampoco se cortaba a la hora de dar ordenes a sus compañeros, órdenes que nunca rechazaban por mucho que se quejaran pues sabían que eran sensatas y cuerdas. Básicamente, aquel hombre, tenía el respeto del grupo.

Aldair y Brayen, junto con los demás, se quedaron, algunos quejándose y otros sin decir palabra pero todos se quedaron vigilando al carro y a los caballos.

Kenneth, junto con Atrus, Cornac y Elissa, caminó por el interior de la espesura del bosque durante cinco minutos. No era muy complicado pero a veces costaba encontrar un sitio donde apoyar el pie sin tocar una raíz o un matorral.

-¿Quien va?- gritó imponente una voz desde lo alto de sus cabezas.

-Kenneth, hijo de Kennath, Cornac hijo de Gael, Atrus el Campeón de los Barrios Bajos y Elissa hija de Eold. - respondió Kenneth con total tranquilidad, como si no hubiese sido sorprendido.

-Ah Kenneth, vaya vaya, continuad.

Atrus no vio a nadie, su percepción también era reducida y más aún en aquellos bosques, pero dedujo que aquel guardia estaba apostado en lo alto de las copas de los árboles pera ver sin ser visto y disparar sin ser detectado.

Llegaron, tras eso, a un gran claro en mitad del bosque donde había montado un pequeño campamento rudimentario pero noto que, al otro lado, también se extendía (en plena espesura del bosque, entre los árboles y sobre ellos).

Había varias cabañas, algún que otro edificio rudimentario con adobe y hombres y mujeres realizando sus tareas. A sus ojos podrían ser varias decenas pero era difícil saber su cantidad. Se escuchaba, a lo lejos, el sonido de una herrería y el de varios animales de granja. Posiblemente tendrían un corral al otro lado del claro.

-¡Bienvenido Kenneth, me alegro de verte!- dijo un hombre, de mediana estatura, pelo corto y perilla, de pelo oscuro y ojos grises, de amplio pecho cubierto por diversas cicatrices y cuerpo curtido por el trabajo- Veo que has traído a un nuevo... ¿Quién es?


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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Óptimo Máximo el Sáb Jun 02, 2012 1:31 am

- Mi nombre es Atrus - se adelanto a responder el luchador de la barriada que tan lejos se encontaba ahora de la arena. Esta vez, para variar, no agrego pompa alguna a su nombre pues asumio que aquel era un hombre poco importante, un campesino tal vez.

Al hablar Atrus detuvo su paso para clavar la punta de la lanza en la tierra y redistribuir el peso de su cuerpo hacia esta, recostandose en una actitud de desgana. En los ultimos dias habian viajado tanto y luchado tan poco, que Atrus habia perdido todo el buen humor que la emboscada le habia gestado: Aquello ya comenzaba a parecerle que se habia enlistado en un ejercito en campaña... cuestión que ya habia hecho antes, cuando más joven, buscando gloria y honor, para descubrir que la profesión no era más que movilizarse con la tropa de un lado a otro persiguiendo o siendo perseguido por alguna otra tropa no amiga; En las guerras, contrario a lo que le contaban de niño, se andaba mucho y se luchaba poco... y ahora, apartado de su dieta de por lo menos un duelo por noche, se sentia asi de mal alimentado.

Bajo la mirada con aquel aire desganado para posarla sobre sus propias caderas, donde de los lados surgian las empuñaduras labradas de sus espadas... ambas dormian con la pereza de una pareja de leones azorados por el calor del mediodia... Un emblema de ferocidad y peligro desplegando paz y serenidad. Sus vainas de madera y cuero no eran lugar comodo para sus aceros, la carne de sus enemigos, tibia, humeda y esponjosa, era mucho más grata al tacto de aquellos filos.

Con un hilo apenas continuo de interes Atrus devolvio la mirada al que habia hablado y clavo sus ojos en los de aquel, buscando medir el acero de su alma en un escrutiño descarado.

- ¿Este hombre es Baltersen, Kenneth? - murmuro.
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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Kenneth el Sáb Jun 02, 2012 3:00 am

Kenneth sonrió al escuchar la pregunta de Atrus, simplemente negó con la cabeza y le respondió al gladiador diciendo en voz baja:

-No pero ahora te lo presentaré- dijo para añadir en voz alta- Traemos el carro con los tributos... Id a recogerlo.

-Bueno Baltersen está donde siempre, id a verlo- respondió el hombre que les había dado la bienvenida para dirigirse hacia el camino del bosque para recoger al resto del grupo y el botín.

Kenneth siguió caminando, acompañado de Atrus y Elissa, hasta llegar al otro lado del campo, atravesaron varios corrales, un pequeño campo de tiro y lo que parecía ser una herrería muy rudimentaria. Se cruzaron con algunos bandidos y alguna que otra mujer, bastante destacables, y Kenneth saludó amigablemente pero sin entretenerse demasiado. Finalmente llegaron a los lindes del bosque y, en este, encontraron una tienda de pieles asentada firmemente y rodeada de estacas con alguna que otra cabeza.

-Baltersen es un hombre orgulloso, cuida lo que dices o acabarás como ellos- dijo refiriéndose a las cabezas clavas en las puntas de las estacas.

Dicho esto, tras pedir el debido permiso a los enormes guardias de la entrada, entraron en el interior de la tienda del jefe de los bandidos del Valle de Aenor. Dicha tienda, en su interior, tenía un olor fuerte y cargado de algo que Atrus no lograba idenficar... Había poca ostentación, por no decir ninguna y todo era bastante simple.

Tan solo había un par de pieles de oso en el suelo, una mesa de madera muy sólida y, en el fondo, una especie de trono- mas bien una silla de roble y con una cabeza de carnero en su respaldar- y a la derecha de la entrada había un catre.

Baltersen estaba sentado en aquella silla, que hacía las veces de pequeño trono, observando a los recién llegados y a su lado había un hombre de amplias espaldas, fuertes brazos y largo pelo y barba rubicundos. Su mirada, fría y recia, observaba con muy malos ojos a tres recién llegados mientras sus manos se cruzaban en su pecho. Tenía una espada bastarda en su cinto, ricamente decorada, posiblemente obtenida en algún combate contra un caballero del norte.

Baltersen, en contra, era mucho mas bajo pero de mas anchura de espaldas, de tez mas morena y pelo moreno, sus ojos oscuros miraban con curiosidad a los dos bárbaros pero no transmitían sentimiento alguno. Un hacha descansaba sobre su regazo y parecía haber estado afiilandola poco antes de la llegada de Kenneth, Baltersen y Elissa.

-Bienvenido Kenneth, esperábamos tu llegada... ¿Que nueva me traes?- la voz de Baltersen, recia e imponente, imponía un enorme respeto.

-Cumplimos la misión y trajimos a un nuevo miembro para el grupo.

-Muy bien... ¿Cual es tu nombre?- dijo refiriéndose obviamente a Atrus- Espero que no me hayas traído a cualquiera...

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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Óptimo Máximo el Sáb Jun 02, 2012 3:31 am

- Mi nombre es Atrus – dijo camuflando su irritación alzando la mirada y dando un paso al frente mientras dejaba su lanza a un lado de la puerta por donde habían cruzado: no había motivo para andar con bastón dentro del hogar.

“He de escribir mi nombre sobre mi pecho para dejar de presentarme… o decapitar a más sujetos que este de aquí delante… “ pensó Atrus ante aquella moda de tener que presentarse a tantas gentes nuevas. No es que Atrus fuese solitario o antisocial, pero aquello de presentarse restaba merito a su ego que asumia que todo el mundo, por temor o reverencia, debía conocerle…


- Y tal vez usted, noble Baltersen, - aquello de noble era una pompa tan artificial como sono – o su amigo, quieran comprobar si soy cualquiera, o uno distinguido. – zanjo sin hostilidad encogiendo los hombros mientras al nombrarles “Baltersen”, “amigo” les dirigía la mirada a los ojos buscando no omitir detalle a la reacción que sus palabras podían evocar en ellos.


Atrus estaba comprando su propia estaca frente a la residencia del bárbaro, y a conciencia pues Kenneth le había advertido. ¿Pero que otra cosa podía hacer?Era un bárbaro. Ellos lo eran… ¿o debía presentarse sumiso e hipócrita como hacían en las cortes del valle, donde los imponentes nobles se postraban a los pequeños zatrapas y ancianos con mas dineros o influencias con tal o cual otro gobernante? Por ser bárbaro era libre, y por ser libre trataría al otro en pie de igualdad, caudillo o no, Atrus no tenia deudas para con el imponente bárbaro y por tanto no bajaría la mirada.


Además era temerario y orgulloso, estaba en su sangre. Su cabeza decapitada clavada a la más nueva estaca sonreiría si terminara allí por tratar al otro como se había decidido a hacerlo. Y triste seria su mueca si en cambio el miedo le vencía y obligaba a postrarse frente al caudillo.
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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Creador el Sáb Jun 02, 2012 2:20 pm

Baltersen, al escuchar el tratamiento que le habían dado, mostró una mueca de rabia y asco ante el gladiador. Igualar a un bárbaro con un hombre del Valle era un gran insulto, nadie toleraba eso pues aquellos habían llevado la desgracia a las gentes libres... Igualar a un bárbaro con un noble era como igualar a un hombre con un cerdo, un insulto inconcebible pero, como dijo Atrus, aquellas eran gentes libres pero se sometían como corderos ante un hombre... Como si tal fuera un noble.

Levantándose de su asiento pero sin dar un paso, por el momento, el bárbaro llevó sus manos a su gran hacha de guerra. Su mirada delataba que por mucho menos había cortado las cabezas de decenas de hombres y, sin molestarse siquiera en decir nada, dijo:

-Retira tus palabras o salgamos fuera para arreglar esto como auténticos hombres- dicho esto esperó a la respuesta del gladiador pero antes de que dijera algo el acompañante de Baltersen añadió lo siguiente.

-Baltersen... No deberías...- el grandullón rubio no parecía conforme con que el líder de toda una tribu de bárbaros se enfrentara con un extranjero por un simple insulto... Normalmente le cortarían la lengua al recién llegado y se solucionaría todo pero, posiblemente, el gran bárbaro había pasado mucho sin derramar sangre.

-No, que él elija, mi hacha tiene sed.



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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Óptimo Máximo el Sáb Jun 02, 2012 7:21 pm

- Procurémosle un buen trago entonces, caudillo! – dijo Atrus con una funesta y macabra sonrisa. La que solo un hombre que elige orgullo sobre vida puede esbozar.

Atrus retrocedió un paso para agarrar con calma la lanza recostada tras de si. Mientras esto giro su rostro a donde Kenneth y le dirigió otra sonrisa, una más franca y apacible, que sumada a su mirada fija en aquel otro, desplegaba un aire de disculpa sincera. Evidentemente aquel no había sido su plan inicial. Pero no había vuelta atrás; someterse ahora era lo mismo que luchar, pues ambos resultarían en la muerte de su imagen a ojos de sus semejantes y simplemente era mejor acabar con todo de primeras a prolongar una agonía, tanto para si como para la muerte, que siempre se impacienta cuando reclama a aquellos a quienes les toca morir.

Atrus ya esgrimía la lanza, pero no la apuntaba aún a su adversario ni a ningún lugar particular otro que el suelo, pues su actitud era de liviandad y armonía, muy al estilo de los condenados que caminan a la horca sabiéndose condenados.

- Si,… - dijo para luego hacer una pausa – Será mejor hacer esto afuera… De morir, siempre es mejor hacerlo bañado por el sol que a la sombra. Cuestión de gustos, supongo - dijo desviando la mirada del que lo habia acompañado a su adversario en quien clavo su mirada - ¿Vamos entonces? Que la Muerte juzgue la cuestión y se reclame a uno de nosotros. –

- Por el respeto que tengo a tu legajo, Baltersen, prometo intentar no dejarme matar con demasiada facilidad. – dijo honesto, tragico pero con un aire de diversión Atrus.

El caudillo, de imponente figura y gloriosa historia, era favorito en aquel duelo. El gladiador, ligero hablador, era un ratón entre las garras de aquel otro león: Su triunfo era ridículo, pero era tal ridiculez lo único que Atrus podía usar a su favor. Hacer que el otro, como todos harian, le subestimara lo suficiente como para dejarle a él aunque fuera la más pequeña ventana de oportunidad… solo era cuestión de prolongar su propia existencia en aquel duelo por todo el tiempo posible…
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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Creador el Sáb Jun 02, 2012 7:42 pm

Baltersen no dijo nada ante las palabras de Atrus, simplemente lo siguió hasta salir hasta la plena luz del sol y la libertad del campo abierto. Rápidamente todos los que vieron al líder del campamento dejaron de hacer sus tareas para ver aquel duelo, como tantos otros, que acabaría seguramente con la muerte del recién llegado.

Kennet, Elissa y el gran guardaespaldas de Baltersen se situaron a la entrada de la tienda para ver mejor el duelo y en pocos segundos se había formado un amplio círculo alrededor de los dos combatientes.

-Ahora veremos quien es el bastardo de los del Valle y quien es el auténtico hijo de los ancestros paganos- dijo simplemente el caudillo de aquellos bandidos mientras se situaba frente al gladiador con su hacha agarrada con ambas manos.

No llevaba armadura ni equipo alguno, tan solo unos pantalones de piel de cabra y una capa de piel que dejó caer al salir de su tienda, y su única arma era ese hacha de doble hoja que empuñaba con ambas manos.

Su torso estaba cubierto por montones de cicatrices, parecía ser un guerrero muy duro al que las heridas no amedrentaban y parecía que su fama le hacía honor.

Atrus portaba aun sus espadas y,además, tenía ahora una lanza... Más equipo del que solía llevar normalmente pero Baltersen no había objetado nada. Kenneth, desde la distancia, observaba con cierto pesar la escena pues veía claramente el final de esta y ya, los observadores, apostaban buenas sumas de dinero, la mayoría en contra de Atrus por supuesto.

Baltersen avanzó contra Atrus con el hacha sobre su cabeza, la volteaba con rítmicos movimientos que parecían seguir una pauta y su paso era seguro pero bastante simple. A sus espaldas Atrus pudo escuchar comentarios como: no durará mas de dos movimientos, ya verás. Pero lo cierto es que Baltersen estaba ya al alcance de su lanza, a unos dos pasos, y moviendo el hacha rápidamente sobre su testa, preparándose para lanzar un mortal tajo.


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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Óptimo Máximo el Sáb Jun 02, 2012 7:59 pm

- 10 monedas de bronce al gigante! – rio Atrus mientras saltaba hacia atrás para alargar distancias entre él y su oponente para zanjar el comentario con una carcajada. Igualmente: iba en serio, y quien gritase “tomo la apuesta” tendría un azar concretado y se haría acreedor del capital a la muerte del vano gladiador.

Su actitud despreocupada, temeraria y jovial era absolutamente opuesta a la que cualquier hombre normal tendría en aquel caso; Caso en que una bestia de casi el doble del tamaño de uno esta lanzando mortíferos envites contra el cuerpo de uno. Pero allí el factor antes referido, la ridiculez. Atrus buscaba infundir mayor ira y desconcierto en su enemigo claramente superior, allí se jugaba su vida: Claro que enojar a aquel toro lo haría más poderoso y rápido, pero era la única manera de darle, tal vez, algunos segundos de fortuna en la forma de distracción o descuido de su oponente; Pues hasta el mas profesional de los guerreros, distraído un segundo, puede ver su garganta abierta por el tajo afortunado de un espadachín desesperado… en el combate siempre estaba ese azar que igualaba nobles y plebeyos, pobres y ricos, profesionales y milicias…

En cuanto a su estrategia de combate (La psicológica explicada anteriormente), Atrus lo tenia claro, y no dudaba o vacilaba en sus movimientos: Mantendría distancia a toda costa, que su cuerpo no estaba pronto para sufrir aquella hacha. Por cierto que lo tenia relativamente fácil, pues la lanza le daba la posta en cuanto a los envites del caudillo:
Mantendría la lanza en constante movimiento con tajos y estocadas que más que buscar herir a su oponente, buscaban mantenerlo a raya y mantener el arma en constante y aleatorio movimiento: Era indispensable que el gigante ni tomara el extremo de la lanza, ni la rompiera con su hacha, así entonces todos los trazos del arma de Atrus eran distintos y se movían en distintas direcciones;

Si Baltarsen se concentraba en la lanza, tendría un objetivo móvil difícil de conseguir, y tal vez intentando manotearla o destruirla, descuidaría un franco para permitir al gladiador el asestarle una estocada en el cuello u órganos vitales. Si se concentraba en acortar distancias, dado que carecía de armaduras y por más heroico que fuera seguía siendo de carne y hueso, probablemente seria traspasado por la lanza.

Atrus, aparte de mover la lanza como un condenado, con la fiereza y desesperación que solo una arena reducida enseña, se movía avanzando y retrocediendo al son de su oponente, alejándose para atrás o los lados si el otro avanzaba demasiado…. Buscando lancearle y amagarle cual matador de toros; Que la ira que impulsa a los toros en su bravura, es la misma que les ciega a la estocada mortal…


Al ratón le quedaban todavía los colmillos que seguramente el gato subestimaría.
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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Creador el Sáb Jun 02, 2012 8:22 pm

-¡Acepto la apuesta!- grito Elissa, la mujer que había acompañado a Atrus durante todo el viaje, mientras su compañero, Kenneth, permanecía con la mira adusta y fija en los movimientos del hacha y de la lanza de cada uno de los luchadores.

Realmente, por muy bien guerrero que fuera Baltersen, Atrus tenía toda la ventaja al tener una espada y, sobre todo, la lanza ya que con esta podría ensartar al bárbaro antes de que llegara al alcance de su hacha.

Aun así Baltersen se mostraba tranquilo y continuo con su lento avance hacia Atrus, el cual fácilmente se echó hacia atrás para esquivar el primer hachazo que lanzó contra su cabeza y respondiendo tras este con una rápida estocada de su lanza, la cual Baltersen esquivó de puro milagro dando un paso a su lado derecho.

Tras este movimiento Baltersen dio un santo hacia adelante para acabar con Atrus con un tajo descendente, directo a su cráneo, pero el gladiador vio venir rápidamente ese movimiento y, echándose hacia atrás, lanzó una nueva estocada contra el pecho del bárbaro.

Este, curiosamente, no trató de esquivarlo pues es llevó una herida superficial en el costado y, entonces, dejó de agarrar su hacha con las dos manos para hacerlo solo con la diestra y atrapar así la lanza del gladiador.

Baltersen tenía mucha más fuerza que Atrus, se había sacrificado para poder agarrar el arma y así, con un agarre limpio y poderoso, atraer al gladiador hasta el alcance de su hacha. Ahora el líder de los bárbaros se movía mucho más rápido, parecía mucho más ágil y Atrus sentía que hasta ese momento había estado jugando con él.

Tenía varias opciones pero... O soltaba la lanza y se alejaba o seguía agarrándola para arriesgarse a morir o acabar el mismo con Baltersen en ese mortal abrazo.



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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Óptimo Máximo el Sáb Jun 02, 2012 8:43 pm

- Que la Muerte me devore diez veces! – grito el gladiador envenenado al instante que sentía la firmeza de la mano de su oponente: Todo cuanto había intentando, aparte de mantenerse vivo, era mantener la lanza, y la había perdido.

Pero sabía bien que era altamente posible que el otro lograra lo que logro, y Atrus, resignado, casi que lo esperaba.

No hubo parsimonia, comentario gracioso ni estrategia prudente en su próximo movimiento; Solo un movimiento rápido, simple, furioso y letal.

Cerro los ojos al tiempo que soltaba la lanza y se lanzaba, contra toda lógica, hacia adelante: Hacia las fauces de aquel león enorme y melenudo, armado con ahora dos gigantes colmillos (hacha y lanza) como buscando ser engullido por aquella macabra garganta: Atrus salto hacia adelante acortando el escaso paso (o pasos) que le separaban del gigante.

El otro era rápido y ágil, pero Atrus era más liviano y por tanto podía rivalizar en estos atributos con él. El otro era fuerte y poderoso, pero no poseía armadura y su piel no era más gruesa que la de cualquier bárbaro y el acero afilado, aun en manos de un niño, cortaría su carne.
Era rápido y poderoso, pero sus armas eran poco maniobrables aún para un gigante como él, la larga lanza no podía atravesar a Atrus pues el gladiador estaría demasiado cerca, el hacha no podía partirle al medio pues en el tiempo que el gigante esgrimiera el mango y tomara impulso, aun con una mano (más lento aún) el gladiador estaría demasiado cerca. El gigante podía, como ultimo recurso, soltar ambas armas y defenderse a puño desnudo, pero Atrus traía impulso y aunque de menor complexión que su oponente, igual era grande, fuerte y barbárico.

Rugía como muy pocas veces había rugido (y rugir era algo muy de Atrus) pues la furia que le impulso hacia adelante (al instante que el otro tomo la lanza y él la soltó), sumada a el propio tirón del gigante que quería atraerlo hacia si, era temeraria, nefasta y definitiva: Atrus se jugaba la vida como nunca lo había hecho… el riesgo era definitivo.

En su impulso hacia adelante refulgieron sus aceros que eran cortos y livianos y al instante estaban desenvainados y apuntando hacia adelante, hacia el estomago del bárbaro que Atrus tenia delante.

¿Baltersen quería abrazarle? El abrazo de Atrus seria de acero y muerte, sus cuchillas se clavarían en la carne, en la base del costillar, y entrarían al tórax dañando tejidos, venas, carne y órganos para matar al gigantesco toro. Como el matador que no bloquea la embestida del toro, pero la usa en su propio beneficio; Pues el acero no entra solo por la fuerza del que lo esgrime, pero también por el propio impulso del toro en un accidentado suicidio.



¿Baltersen habia jugado con él? Pues Atrus le habia dejado jugar y él mismo, en una precaución que no era natural en él, habia plasmado la imagen de luchador cauto y prudente cuando en realidad la arena y su propia sangre le habían enseñado que la temeridad era el único camino a la victoria, un camino corto y accidentado pero camino al fin. El camino de los barbaros, después de todo.
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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Óptimo Máximo el Sáb Jun 02, 2012 9:00 pm

Fortuna
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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Fortuna el Sáb Jun 02, 2012 9:00 pm

El miembro 'Atrus' ha efectuado la acción siguiente: Tirada de Dados

'Dado de cien caras ' : 50

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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Creador el Sáb Jun 02, 2012 9:20 pm

La Fortuna tenía un sentido del humor muy maquiavélico, a veces nos sonríe para luego darnos la espalda con total frialdad, y aunque Atrus podía considerar que era un gladiador con mucha suerte en aquel combate no la tuvo. Tras agarrar su lanza Baltersen lanzó un tajo descendente con su hacha para cortar por la mitad al osado gladiador y este intentó esquivar el golpe para atravesar al líder de los bárbaros con sus espadas.

La hoja del hacha de Baltersen descendió pero el gladiador ya había visto el golpe y comenzó a evitarlo pero no fue lo suficientemente rápido. El arma quería cortar el cráneo de Atrus pero solo logró atravesar su oreja siniestra para luego clavarse profundamente en el hombro del gladiador, el cual cayó al suelo ante la fuerza del impacto.

Ahora Baltersen se retiraba, dando un par de pasos hacia atrás sin dar la espalda al gladiador, pues había llegado a romper el hueso de la clavícula del hombro izquierdo, cortando así buena parte de la movilidad de aquel brazo y, por otro lado, vio como su oreja caía al suelo. Su cabeza y su cuerpo manaban sangre profusamente y aunque sus armas aun estaban en sus manos sentía como las fuerzas lo abandonaban poco a poco aunque, si aun creía en la victoria, podría volver a levantarse.


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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Óptimo Máximo el Sáb Jun 02, 2012 9:31 pm

Atrus no sintió el tajo en la oreja, pero si el del hombro, y lo sintió como lo que era, un tajo de muerte. No era una herida letal pero sabia que no iba a seguir luchando más que unos segundos tan herido él, y tan ileso el otro.

Apretó las muelas, y dándose por muerto, pero arrepintiéndose de nada, hizo un rápido movimiento, ya practicado, mediante el cual lanzaba ambas sus espadas a por su enemigo, al cuello o al pecho, letales o inútiles, partían de entre los dedos de su portador para, probablemente, jamás volver.

Atrus suspiro luego del lanzamiento, para cerrar los ojos y postrarse de rodillas sin aún abrirlos, y así se mantuvo unos instantes, en absoluta paz, mientras sentía un ardor en el hombro y un zumbido donde había estado su oreja.

Sin abrir los ojos, pudo ver a su vieja compañera, a aquella que tanto había adorado, a la muerte, que flaca y elegante, venia a llevarle consigo. Y sonriéndole satisfecho, espero en silencio a sentir el fracaso en su cuello o la fortuna de algún extraño azar…
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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Fortuna el Sáb Jun 02, 2012 9:31 pm

El miembro 'Atrus' ha efectuado la acción siguiente: Tirada de Dados

#1 'Dado de cien caras ' : 71

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#2 'Dado de cien caras ' : 75

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Re: Hogar de salteadores

Mensaje por Creador el Sáb Jun 02, 2012 10:13 pm

Las dos espadas volaron por los aires pero las heridas del gladiador mermaron sus fuerzas y, sobretodo, su coordinación. Las armas se clavaron en el suelo, a pocos centímetros de Baltersen, pero ahora el gran líder de los bandidos, con una mirada llena de odio, se dirigía hacia el moribundo gladiador.

Señaló, mientras caminaba, al gran gigante rubio que había al pie de la tienda, con su lanza, para que agarrara al gladiador y este, con gran fuerza, lo agarro para conducirlo hacia el centro del campamento.

Oyó, a lo lejos, la voz de Kenneth pero no logró distinguir lo que decía salvo palabras como perdón y piedad. La gente que había observado el combate ahora los seguía y rodeaba, el gran gigante colocó al gradiador postrado sobre un tocón de madera y lo agarró de tal manera de que le resultaba imposible moverse sin sufrir un gran dolor ya que le agarraba la herida.

-Luchaste hasta el final, como una fiera pero debes morir- dijo Baltersen, al lado suya, mientras sostenía su hacha cubierta de sangre.

Dicho esto, con ayuda de otro bandido que había en el lugar, agarraron con mas fuerza aun al gladiador para que no se moviera. Atrus pudo oír la palabra No salir de la boca de Kenneth y un gemido de lamento por parte de Elissa...

El hacha descendió hasta su cuello y lo cortó limpiamente, con el honor de los bárbaros y en el último momento, cuando su destino estaba decidido, lo soltaron para que el mismo aceptara la muerte... No era digno ser agarrado en esos momentos...

La cabeza de Atrus rodó y tras el, además de la estela de sangre, dejó cierto renombre como gran gladiador, buen salteador y gran amante, dado que dejo una buena prole de bastardos en la Gran Villa.



Yo soy el que soy.



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