Suerte y Habilidad
Mundos Paralelos :: La costa :: Tyriel
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Suerte y Habilidad
-Corre, corre, corre, corre, corre, corre!!....- Era lo único que pasaba por la mente del joven ladrón mientras empujaba gente por los callejones de Tyriel. Una pequeña bolsa de dinero tintineaba en sus manos. Se escuchaban las voces de mil personas gritando y hablando. Pero destacaban las voces de los hombres que perseguían a Ahyol. Tres mercenarios corpulentos, grandes y bien armados, que lanzaban lejos a cualquiera que se les cruzara. Dobló en una esquina, y luego en otra y otra. No tenía idea cómo, pero algo hizo mal. Callejón sin salida. Miró hacia atrás, se secó el sudor de la frente y para cuando su mano bajaba, tres sombras gigantes se acercaban.
-De vuelve la bolsa ahora chico y no te vamos a herir... mucho.- Dijo el hombre con un curioso acento. Dos de los hombres sacaban unos machetes bastante grandes, demostrando que no eran mercenarios cualquiera. Ahyol retrocedía poco a poco, hasta que sintió la fría pared en su espalda. Estaba nervioso. No notaba el polvo, la humedad o el olor a basura, solo los veía e intentaba pensar.
-Vamos chico, hemos matado por menos.- Decía mientras se acercaba más y extendía las manos. El chico miró al suelo y se dió media vuelta para luego girarse rápidamente y lanzarle la bolsa en la cara, intentando luego escabullirse junto a él. Pero un gran brazo lo detuvo. Los hombres lo miraron. Lo lanzaron al suelo y comenzaron patearlo. Sus años de calle e instintos hicieron que se protegiera bien la cara, pero su estómago quedó expuesto. Con un dolor punzante, bajó los brazos y le llegó un puñetazo en la cara. Siguieron así un rato. Los hombres se fueron muertos de risa... Ahyol despertó un rato después. Comenzó a tocarse los cardenales.
-Genial... creo que tengo un costilla rota. Veamos si al menos valió la pena.- Abrió su mano y tenía una única moneda. Cuando se giró, sacó una moneda al azar, sabiendo que no podría sacar mucho más. Rogaba en su mente que fuese de oro, al menos de plata. Era de bronze.
-POR LA TETAS DE MERIEL!!! MALDITA SEA!!!. No puedo creer la mala suerte que he tenido.- Guardó la moneda y posó su mano en su frente. Suspiró. -Tengo que hacer algo. Si sigo así moriré de hambre. Ya no tengo ni para comer.- Se levantó, sintiendo también como al parecer tenía una cantidad impotante de cardenales y moretónes en las piernas. Se apoyó con la pared. Caminó por una hora, hasta llegar a su casa. Era muy pequeña, echa de madera húmeda, casi podrida. Su casa solo duraría hasta el invierno. Allí tenía solo un pequeño saco de piel que usaba de cama, una mesita, una vela y nada con qué encenderla. Una única taza y un jarrón que usaba para hacer sus necesitades. Definitivamente no la vida que esperaba. Descansó. Se ocultó por unos días. Por suerte para él, parece que su costilla no estaba tan mal como pensaba. Fue a la taberna y se pagó un jarra de cerveza de medio pelo y un pan duro que le costó 2 monedas de bronze. Miró alrededor. No vio nada interesante.
-Ya está, estoy aburrido. Iré a la plaza del centro de Tyriel, quizá haya algún comerciante distraído.- Se terminó la cerveza y se fue. Comenzó a caminar por la plaza comercial, llega de gente llendo y viniendo. Generalmente esclavos mandados a hacer las compras o comerciantes independientes. Miraba para ver si había alguna oportunidad. Miraba por algo que le diera un golpe a su mala suerte, un golpe a su destino. Hasta que lo vió.
Un joven de ropas nobles caminaba junto a un solo guardia, pero de aspecto temible. Miraba las mercancias mientras el guardia miraba los alrededores. Ahyol se escondió entre la multitud. Pensó en alguna especie de plan para distraer al grandulón, aunque fuese un segundo. Y se le ocurrió una idea. Bastaba una piedra.
Con sigilo se movió entre la gente, hasta que salió de entre toda la multitud y buscó un lugar oscuro y cercano al joven. Desde allí lanzó la piedra, que entre tanta gente, le cayó a alguien. La persona gritó de dolor y por suerpe parecía ser camorrista, pues se puso a pelear con el primer tipo que tuvo detrás. La pelea hizo de perfecta distracción, pero ahora entraba la verdadera habilidad. Sigilosamente se movió hasta lllegar detrás del chico y el guardia. Tenía una pequeña bolsa de monedas y casi vacía, lo que denotaba precaución y además era imposible desatarsela sin darse cuenta. Rápidamente miró al grandulón, quien tenía una daga en la bota derecha. Quitársela requeriría un toque perfecto y mucha suerte. Si le la quitaba, tendría una posibilidad de cortar la bolsa e irse sin que se dieran cuenta. Si el grandulón sentía la mano de Ahyol, tendría que correr lo más rápido que pudiese o la nueva paliza del día llegaría antes de lo esperado. Se arriesgó. Extendió la mano, intentando quitarle la daga al grandulón... ahora era cosa de suerte y habilidad.
-De vuelve la bolsa ahora chico y no te vamos a herir... mucho.- Dijo el hombre con un curioso acento. Dos de los hombres sacaban unos machetes bastante grandes, demostrando que no eran mercenarios cualquiera. Ahyol retrocedía poco a poco, hasta que sintió la fría pared en su espalda. Estaba nervioso. No notaba el polvo, la humedad o el olor a basura, solo los veía e intentaba pensar.
-Vamos chico, hemos matado por menos.- Decía mientras se acercaba más y extendía las manos. El chico miró al suelo y se dió media vuelta para luego girarse rápidamente y lanzarle la bolsa en la cara, intentando luego escabullirse junto a él. Pero un gran brazo lo detuvo. Los hombres lo miraron. Lo lanzaron al suelo y comenzaron patearlo. Sus años de calle e instintos hicieron que se protegiera bien la cara, pero su estómago quedó expuesto. Con un dolor punzante, bajó los brazos y le llegó un puñetazo en la cara. Siguieron así un rato. Los hombres se fueron muertos de risa... Ahyol despertó un rato después. Comenzó a tocarse los cardenales.
-Genial... creo que tengo un costilla rota. Veamos si al menos valió la pena.- Abrió su mano y tenía una única moneda. Cuando se giró, sacó una moneda al azar, sabiendo que no podría sacar mucho más. Rogaba en su mente que fuese de oro, al menos de plata. Era de bronze.
-POR LA TETAS DE MERIEL!!! MALDITA SEA!!!. No puedo creer la mala suerte que he tenido.- Guardó la moneda y posó su mano en su frente. Suspiró. -Tengo que hacer algo. Si sigo así moriré de hambre. Ya no tengo ni para comer.- Se levantó, sintiendo también como al parecer tenía una cantidad impotante de cardenales y moretónes en las piernas. Se apoyó con la pared. Caminó por una hora, hasta llegar a su casa. Era muy pequeña, echa de madera húmeda, casi podrida. Su casa solo duraría hasta el invierno. Allí tenía solo un pequeño saco de piel que usaba de cama, una mesita, una vela y nada con qué encenderla. Una única taza y un jarrón que usaba para hacer sus necesitades. Definitivamente no la vida que esperaba. Descansó. Se ocultó por unos días. Por suerte para él, parece que su costilla no estaba tan mal como pensaba. Fue a la taberna y se pagó un jarra de cerveza de medio pelo y un pan duro que le costó 2 monedas de bronze. Miró alrededor. No vio nada interesante.
-Ya está, estoy aburrido. Iré a la plaza del centro de Tyriel, quizá haya algún comerciante distraído.- Se terminó la cerveza y se fue. Comenzó a caminar por la plaza comercial, llega de gente llendo y viniendo. Generalmente esclavos mandados a hacer las compras o comerciantes independientes. Miraba para ver si había alguna oportunidad. Miraba por algo que le diera un golpe a su mala suerte, un golpe a su destino. Hasta que lo vió.
Un joven de ropas nobles caminaba junto a un solo guardia, pero de aspecto temible. Miraba las mercancias mientras el guardia miraba los alrededores. Ahyol se escondió entre la multitud. Pensó en alguna especie de plan para distraer al grandulón, aunque fuese un segundo. Y se le ocurrió una idea. Bastaba una piedra.
Con sigilo se movió entre la gente, hasta que salió de entre toda la multitud y buscó un lugar oscuro y cercano al joven. Desde allí lanzó la piedra, que entre tanta gente, le cayó a alguien. La persona gritó de dolor y por suerpe parecía ser camorrista, pues se puso a pelear con el primer tipo que tuvo detrás. La pelea hizo de perfecta distracción, pero ahora entraba la verdadera habilidad. Sigilosamente se movió hasta lllegar detrás del chico y el guardia. Tenía una pequeña bolsa de monedas y casi vacía, lo que denotaba precaución y además era imposible desatarsela sin darse cuenta. Rápidamente miró al grandulón, quien tenía una daga en la bota derecha. Quitársela requeriría un toque perfecto y mucha suerte. Si le la quitaba, tendría una posibilidad de cortar la bolsa e irse sin que se dieran cuenta. Si el grandulón sentía la mano de Ahyol, tendría que correr lo más rápido que pudiese o la nueva paliza del día llegaría antes de lo esperado. Se arriesgó. Extendió la mano, intentando quitarle la daga al grandulón... ahora era cosa de suerte y habilidad.

Ahyol- Fecha de inscripción: 24/05/2012
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Lugar de Nacimiento : Tyriel
Títulos : Músico
Renombre : Desconocido.
Re: Suerte y Habilidad
Me gustó mucho tu post, es largo pero de fácil lectura, tira un dado de 100 (a menor sea el resultado mejor para ti xD).
Suerte.
Suerte.

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Creador- Fecha de inscripción: 09/01/2010
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Lugar de Nacimiento : soy eterno, no nací.
Títulos :
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Re: Suerte y Habilidad
Lanzo el dado para ver si el hurto funciona.
A sacar: 40 o menos
Dado: de 100 caras
A sacar: 40 o menos
Dado: de 100 caras

Ahyol- Fecha de inscripción: 24/05/2012
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Lugar de Nacimiento : Tyriel
Títulos : Músico
Renombre : Desconocido.
Re: Suerte y Habilidad
El miembro 'Ahyol' ha efectuado la acción siguiente: Tirarda de Dados
'Dado de cien caras ' : 32
'Dado de cien caras ' : 32
Fortuna- Fecha de nacimiento: 02/01/1910
Fecha de inscripción: 18/11/2009

Re: Suerte y Habilidad
Ahyol se considera un artista y, en el fondo, lo era aunque también tenía algo de mago pues no era de esos que lanzaban fuego de sus manos y luces de colores de sus bastones sino de los que jugaba con la ilusión, los que creaban grandes escenas para llevar la atención del público hacia un punto para luego actuar llevar a cabo su truco sin que nadie se diera cuenta.
Aquello que había hecho en mitad de la calle era un total y creativo truco de magia, conocido por los maestros de la profesión, y que había dado en el clavo pues contaba con la escena, el publico y la expectación causada por el truco, solo faltaba la guinda final.
Se acercó con cuidado pero con cierta curiosidad a la pelea, sin llamar la atención pues nada tenía que ver él con aquella pelea entre patanes o, al menos, eso debía pensar cualquier transeúnte. Se dio el gusto de mirar con extrañeza lo que sucedía, como si despreciara a los que se enzarzaban en aquellas peleas sin sentido, metiéndose así totalmente en un papel improvisado que el mismo había creado sobre la marcha.
Finalmente, con sigilo y cautela, se fue acercando lentamente al grandullón con la idea de que no fuera detectado ni por este ni por su enemigo. Poco a poco se fue arriesgando más y más hasta que al final pudo alzar su mano para tocar la bolsa de monedas que parecía estar llena- que maravilla- y con un simple movimiento de su navaja la cortó del cinturón del grandullón para hacerla desaparecer entre sus ropajes.
En plena pelea, junto a una pared, y con toda una multitud, nadie había reparado en él, o eso creía, así que, con normalidad, se fue alejando del lugar con la bolsa en sus bolsillos hasta que, al doblar una esquina, escuchó un grito:
-¡Mi bolsa! ¡Al ladrón! - sin duda ya se habían percatado del engaño y del truco pero al no haber reparado nadie en él podía sentirse seguro... La pelea que escuchó a lo lejos pareció volverse más virulenta por lo que o la habían tomado con alguien o los dos patanes seguían peleando tontamente. En cualquier caso Ahyol se sentía decepcionado, un buen truco debía ser descubierto tras la actuación y no antes de que terminara por lo que tendría que mejorar su arte aunque, con el peso de las monedas, su futuro no era tan negro.
Aquello que había hecho en mitad de la calle era un total y creativo truco de magia, conocido por los maestros de la profesión, y que había dado en el clavo pues contaba con la escena, el publico y la expectación causada por el truco, solo faltaba la guinda final.
Se acercó con cuidado pero con cierta curiosidad a la pelea, sin llamar la atención pues nada tenía que ver él con aquella pelea entre patanes o, al menos, eso debía pensar cualquier transeúnte. Se dio el gusto de mirar con extrañeza lo que sucedía, como si despreciara a los que se enzarzaban en aquellas peleas sin sentido, metiéndose así totalmente en un papel improvisado que el mismo había creado sobre la marcha.
Finalmente, con sigilo y cautela, se fue acercando lentamente al grandullón con la idea de que no fuera detectado ni por este ni por su enemigo. Poco a poco se fue arriesgando más y más hasta que al final pudo alzar su mano para tocar la bolsa de monedas que parecía estar llena- que maravilla- y con un simple movimiento de su navaja la cortó del cinturón del grandullón para hacerla desaparecer entre sus ropajes.
En plena pelea, junto a una pared, y con toda una multitud, nadie había reparado en él, o eso creía, así que, con normalidad, se fue alejando del lugar con la bolsa en sus bolsillos hasta que, al doblar una esquina, escuchó un grito:
-¡Mi bolsa! ¡Al ladrón! - sin duda ya se habían percatado del engaño y del truco pero al no haber reparado nadie en él podía sentirse seguro... La pelea que escuchó a lo lejos pareció volverse más virulenta por lo que o la habían tomado con alguien o los dos patanes seguían peleando tontamente. En cualquier caso Ahyol se sentía decepcionado, un buen truco debía ser descubierto tras la actuación y no antes de que terminara por lo que tendría que mejorar su arte aunque, con el peso de las monedas, su futuro no era tan negro.
- Spoiler:
- OFF: Añade 10 monedas de bronce a tu bolsa.

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Creador- Fecha de inscripción: 09/01/2010
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Re: Suerte y Habilidad
Silvó.
Nada más que una cancioncilla cualquiera desde el corazón. Una sonrisa se formó en su rostro. Ahyol estaba muy feliz. El peso de nuevas monedas en su bolsa se sentía especialmente bien después de una mala racha. Había tenido mucha suerte de que justamente le diera en la cabeza a un patán borracho y muchas más suerte de que el grandulón no se diese cuenta de nada. Dobló en una esquina y miró su daga nueva. Era pequeña, nada fuera del o común, pero al menos estaba afilada y aunque no se veía de muy buena calidad, era mejor que nada. Ahora al menos tendría algo con qué defenderse y robar más facilmente. La escondió en su bota izquierda. La bolsa la tenía en un pequeño bolsillito al interior de su armadura. Un ladrón no puede permitir que le roben...
-Al fin algo de suerte. Iré a ver a Sven a ver que tal.- Sven era el posadero en "El Cazador Borrachín", una posada medio decente (Hablando en terminos del barrio más pobre de la ciudad) donde Ahyol solía ir a tocar antes de que le robasen su ultima flauta. Las tabernas son grandes lugares para escuchar rumores. Su único amigo, Sven, siempre estaba atendiendo allí y le permitía tocar o le daba rumores sobre posibles... "trabajos". Ahyol a cambio, tocaba prácticamente gratis. Sven era un anciano solitario, pero bonachón y siempre le divertían las historias de Ahyol.
Al llegar a la taberna se sentó en un lugar central en la barra. Sven lo miró en seguida y fue a saludar.
-Ahyol. ¿Como te ha ido? Ahora te has desaparecido por 2 semanas. ¿Que pasó con el chico ese al que le robaste?.- Preguntó mientras servía una enorme pinta de cerveza... obviamente no para Ahyol.
-Pues sus gorilas me dejaron medio muerto por casi un dia entero y no conseguí mas que un pan duro y media cerveza. Pero hoy es historia nueva. Un joven noble de medio cuero se paseó por la plaza y se quedó sin dinero... y no comprando precisamente.- Ahyol sonrió mientras miraba a Sven.
-Jajajaja, haciendo de las tuyas, ¿no?. Bueno si te interesa, tengo algo para ti.- El posadero se inclinó para que las personas junto a ellos no escucharan.
-Si que me conoces viejo. Cuentame que tienes para mi.- Giró levemente la cabeza para escuchar las palabras del anciano.
Nada más que una cancioncilla cualquiera desde el corazón. Una sonrisa se formó en su rostro. Ahyol estaba muy feliz. El peso de nuevas monedas en su bolsa se sentía especialmente bien después de una mala racha. Había tenido mucha suerte de que justamente le diera en la cabeza a un patán borracho y muchas más suerte de que el grandulón no se diese cuenta de nada. Dobló en una esquina y miró su daga nueva. Era pequeña, nada fuera del o común, pero al menos estaba afilada y aunque no se veía de muy buena calidad, era mejor que nada. Ahora al menos tendría algo con qué defenderse y robar más facilmente. La escondió en su bota izquierda. La bolsa la tenía en un pequeño bolsillito al interior de su armadura. Un ladrón no puede permitir que le roben...
-Al fin algo de suerte. Iré a ver a Sven a ver que tal.- Sven era el posadero en "El Cazador Borrachín", una posada medio decente (Hablando en terminos del barrio más pobre de la ciudad) donde Ahyol solía ir a tocar antes de que le robasen su ultima flauta. Las tabernas son grandes lugares para escuchar rumores. Su único amigo, Sven, siempre estaba atendiendo allí y le permitía tocar o le daba rumores sobre posibles... "trabajos". Ahyol a cambio, tocaba prácticamente gratis. Sven era un anciano solitario, pero bonachón y siempre le divertían las historias de Ahyol.
Al llegar a la taberna se sentó en un lugar central en la barra. Sven lo miró en seguida y fue a saludar.
-Ahyol. ¿Como te ha ido? Ahora te has desaparecido por 2 semanas. ¿Que pasó con el chico ese al que le robaste?.- Preguntó mientras servía una enorme pinta de cerveza... obviamente no para Ahyol.
-Pues sus gorilas me dejaron medio muerto por casi un dia entero y no conseguí mas que un pan duro y media cerveza. Pero hoy es historia nueva. Un joven noble de medio cuero se paseó por la plaza y se quedó sin dinero... y no comprando precisamente.- Ahyol sonrió mientras miraba a Sven.
-Jajajaja, haciendo de las tuyas, ¿no?. Bueno si te interesa, tengo algo para ti.- El posadero se inclinó para que las personas junto a ellos no escucharan.
-Si que me conoces viejo. Cuentame que tienes para mi.- Giró levemente la cabeza para escuchar las palabras del anciano.

Ahyol- Fecha de inscripción: 24/05/2012
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Lugar de Nacimiento : Tyriel
Títulos : Músico
Renombre : Desconocido.
Re: Suerte y Habilidad
El posadero se inclinó sobre la barra y con susurros continuó hablando con Ahyol, en parte porque así no los escucharía nadie y también porque de paso se haría el interesante ante su amigo, tras servirle una jarra de cerveza bien fría, algo aguada, pero fria:
-Invito yo muchacho- no era nada común mezclar amistades con negocios pero parecía que Sven había tenido un buen día- Veras como sabes siempre están buscando gente diestra para hacer trabajillos de moral cuestionable y creo que tu podrías encajar perfecto en uno: un falsificador, muy dado al juego, no ha pagado sus deudas y necesitan de alguien interesado en cobrarlas de la forma que sean, pagan bien.
Aquel era, mas bien, el trabajo de un matón pero claro... Si Ahyol lograba por medios menos violentos obtener la deuda que aquel falsificador debía o si, en cambio, castigaba a este con jugar con dinero que no tenía (en caso de que no tuviera el dinero), podría irle bien aquella empresa para ir ganando algo de dinero y cierto renombre.
-Si te interesa puedo hablar con mis amigos.. Sabes que siempre puedo conseguirte un hueco- en esas palabras se denotaba la preocupación del amigo por que el ladrón consiguiera una forma de ganarse unas monedas... Aquel tabernero, para Ahyol, valía su peso en oro y el ladrón sentía que nunca podría pagarle la ayuda que había recibido de su parte.
-Invito yo muchacho- no era nada común mezclar amistades con negocios pero parecía que Sven había tenido un buen día- Veras como sabes siempre están buscando gente diestra para hacer trabajillos de moral cuestionable y creo que tu podrías encajar perfecto en uno: un falsificador, muy dado al juego, no ha pagado sus deudas y necesitan de alguien interesado en cobrarlas de la forma que sean, pagan bien.
Aquel era, mas bien, el trabajo de un matón pero claro... Si Ahyol lograba por medios menos violentos obtener la deuda que aquel falsificador debía o si, en cambio, castigaba a este con jugar con dinero que no tenía (en caso de que no tuviera el dinero), podría irle bien aquella empresa para ir ganando algo de dinero y cierto renombre.
-Si te interesa puedo hablar con mis amigos.. Sabes que siempre puedo conseguirte un hueco- en esas palabras se denotaba la preocupación del amigo por que el ladrón consiguiera una forma de ganarse unas monedas... Aquel tabernero, para Ahyol, valía su peso en oro y el ladrón sentía que nunca podría pagarle la ayuda que había recibido de su parte.

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Creador- Fecha de inscripción: 09/01/2010
Información de Personaje
Lugar de Nacimiento : soy eterno, no nací.
Títulos :
Renombre : Desconocido.
Re: Suerte y Habilidad
-Gracias Sven. Consigueme el trabajo y tendrás tu parte de siempre. Estaré por aqui escuchando un par de rumores para conseguir algún extra, quiero aprovechar la suerte de hoy y espero que dure.- Bebió un trago de cerveza. Y la dejó a un lado. La cerveza no le hacía muy bien a Ahyol, por lo que nunca bebía mucho. Ahyol bebió un último sorbo y dejó el resto de lado. El sabor de la cerveza se le metió bien en la garganta. Nunca le gustó mucho. Aún así, tenía cierta especie de... algo, que era ciertamente agradable, asi que lo pasaba por alto. Se fue sentar en una de las mesas de la esquina, donde se solía sentar la gente solitaria o que simplemente no quería ser molestada. Además el olor a sudor y cerveza era menos molesto allí. Agudizó el oído. Un grupo de mercenarios estaba en la mesa de junto y hablaban curiosamente fuerte, sin duda efecto del alcohol. fue más dificil entender lo que decían que escucharlos. Aún así, puso atención al oir palabras familiares:
-Y PUF!! La bolsa del joven desapareció y para cuando se dió cuenta, agarró al primer pelagatos que se le cruzó y le ordeno a su guardia que lo golpeara. No pudieron encontrar al que se lo llevó.- Dijo un tipo grande y corpulento, con voz ronca, mientras daba fuertez golpes con el pichel de cerveza que tenía.
-¿Y no quedó ningún rastro?.- Dijo otro, un poco más bajo y quizá el único medianamente sobrio. Había tambien otro tipo grande, pero al parece había bebido demasiado y ya no hablaba.
-Nada, desapareció como una sombra. El joven Armsten pagará una moneda de oro enterita a quien le lleve al ladrón, así que tenemos que encontrar al bastardo ese. El problema es que será dificil, Barrio Bajo está lleno de ratas ladronas.- Dio un sorbo de cerveza y se limpió bruscamente con el antebrazo. Ahyol casi se pone a reir escuchando la descripción de su robo matutino. -Además, de todos modos creo que el joven tiene muchas preocupaciones ya de por sí. Me contaron que llegó un cargamento importante de dinero y que el enano ese quiere comprarse medio Tyriel. Bastardos con dinero. Si yo tuviera tanto dinero... pues no se lo que haría pero lo gastaría en mejores cosas. Putas de Myr!!! Dios mío que mujeres!!! Una vez mi primo estaba...- El resto de la conversación pasó a ser menos importante. Una recompensa con por su cabeza y un nombre importante. Nada mal de hecho. Los rumores suelen tener facilidad para ser encontrados. Ahyol escuchó otras cosas, un barco cargado de plata para el Lord de Tyriel llegaría en una semana, una justa que se celebraría en la Gran Villa en un tiempo y otras cosas, pero ninguna tan interesante como lo que había escuchado antes. Después de estar casi 6 horas sentado, escuchando y cambiandose de mesa y hablando con un par de borrachos, volvió a la barra para hablar con Sven.
-¿Has escuchado algo interesante? Llevas aqui todo el día.- Preguntó Sven tranquilamente y sacando un paño para sacarle brillo a la mesa.
-Honestamente no mucho. Solo que un tal Armsten quiere golpearme personalmente y ofrece una moneda de oro por información mía entre otras cosas. Preferentemente un yo entero o en pedacitos.- Dijo casi riendo. Siempre aparentaba tranquilidada. -Pero ya hablaremos de eso. ¿Has hablado ya con tus contactos? Te he visto hablar con mucha gente en la barra.- Levantó un poco la cabeza para que su capucha no ocultara sus ojos. Ahora si hablaba en serio. Miró a Sven a los ojos.
-Y PUF!! La bolsa del joven desapareció y para cuando se dió cuenta, agarró al primer pelagatos que se le cruzó y le ordeno a su guardia que lo golpeara. No pudieron encontrar al que se lo llevó.- Dijo un tipo grande y corpulento, con voz ronca, mientras daba fuertez golpes con el pichel de cerveza que tenía.
-¿Y no quedó ningún rastro?.- Dijo otro, un poco más bajo y quizá el único medianamente sobrio. Había tambien otro tipo grande, pero al parece había bebido demasiado y ya no hablaba.
-Nada, desapareció como una sombra. El joven Armsten pagará una moneda de oro enterita a quien le lleve al ladrón, así que tenemos que encontrar al bastardo ese. El problema es que será dificil, Barrio Bajo está lleno de ratas ladronas.- Dio un sorbo de cerveza y se limpió bruscamente con el antebrazo. Ahyol casi se pone a reir escuchando la descripción de su robo matutino. -Además, de todos modos creo que el joven tiene muchas preocupaciones ya de por sí. Me contaron que llegó un cargamento importante de dinero y que el enano ese quiere comprarse medio Tyriel. Bastardos con dinero. Si yo tuviera tanto dinero... pues no se lo que haría pero lo gastaría en mejores cosas. Putas de Myr!!! Dios mío que mujeres!!! Una vez mi primo estaba...- El resto de la conversación pasó a ser menos importante. Una recompensa con por su cabeza y un nombre importante. Nada mal de hecho. Los rumores suelen tener facilidad para ser encontrados. Ahyol escuchó otras cosas, un barco cargado de plata para el Lord de Tyriel llegaría en una semana, una justa que se celebraría en la Gran Villa en un tiempo y otras cosas, pero ninguna tan interesante como lo que había escuchado antes. Después de estar casi 6 horas sentado, escuchando y cambiandose de mesa y hablando con un par de borrachos, volvió a la barra para hablar con Sven.
-¿Has escuchado algo interesante? Llevas aqui todo el día.- Preguntó Sven tranquilamente y sacando un paño para sacarle brillo a la mesa.
-Honestamente no mucho. Solo que un tal Armsten quiere golpearme personalmente y ofrece una moneda de oro por información mía entre otras cosas. Preferentemente un yo entero o en pedacitos.- Dijo casi riendo. Siempre aparentaba tranquilidada. -Pero ya hablaremos de eso. ¿Has hablado ya con tus contactos? Te he visto hablar con mucha gente en la barra.- Levantó un poco la cabeza para que su capucha no ocultara sus ojos. Ahora si hablaba en serio. Miró a Sven a los ojos.

Ahyol- Fecha de inscripción: 24/05/2012
Información de Personaje
Lugar de Nacimiento : Tyriel
Títulos : Músico
Renombre : Desconocido.
Re: Suerte y Habilidad
La taberna estaba llena de gente de muchos lugares pero, en comparación con otros días, estaba relativamente tranquila y, aunque el ladrón se había pasado medio día en el interior de aquel tugurio, no consiguió sacar mucho. Había ciertos rumores que corrían por doquier, algunos parecían ser mitos para niños y otros, sin embargo, daban la sensación que podían tener algo de verdad.
-Bueno muchacho, tengo buenas noticias para ti, mañana al amanecer preséntate en el callejón del Gato Pelado- aquel callejón se encontraba en uno de los peores barrios de todo Tyriel, todos sabían que allí lo más probable es que te llevaras una puñalada por un par de monedas de bronce mal contadas, pero también era el sitio ideal para buscar trabajo y comprar cualquier producto del mercado negro- Y busca la casa del Cojo- el Cojo era, según sabía Ahyol, un prestamista, contrabandista y un hombre de negocios turbulentos de los barrios mas bajos de Tyriel (es decir, era uno de los hombres mas peligrosos de la ciudad)- Su casa parece una pocilga que se cae a pedazos... La encontrarás, se puntual porque les hablé muy bien de ti y vigila que no te apuñalen por esa moneda.
El posadero, preocupado por atender bien a sus parroquianos, continuó sirviendo más y mas cervezas a los que se acercaban a la barra. Aquel era, por asi decirlo, el producto estrella de aquella taberna y aunque también tenía vino, de mala calidad pero de elevado precio, y comida, lo que pedían siempre era cerveza.
Ahyol, por otro lado, había escuchado algunos rumores curiosos... Al parecer se acercaba una guerra en el norte, por los derechos de dominio del Fuerte de la Sangre, y los mercenarios estaban bastante contentos porque tendrían mucho trabajo de ahora a unos meses. Por otro lado se sabía que había hombres de negocios que ya empezaban a reclutar a mercenarios para formar compañías enteres, nadie sabía muy bien el motivo pero tenían claro que era para ir al norte y por último, y posiblemente lo más interesante, decían que en el Bosque Sangriento había un dragón que se dedicaba a desolar las tierras que encontraba a su paso cuando marchaba hacia las tierras del Valle.
Esto último, sin duda, parecía más un cuento de niños que una realidad... ¿Dragones? Estos no existían pero no dejaba de ser curioso que hablaran de ellos.
-Bueno muchacho, tengo buenas noticias para ti, mañana al amanecer preséntate en el callejón del Gato Pelado- aquel callejón se encontraba en uno de los peores barrios de todo Tyriel, todos sabían que allí lo más probable es que te llevaras una puñalada por un par de monedas de bronce mal contadas, pero también era el sitio ideal para buscar trabajo y comprar cualquier producto del mercado negro- Y busca la casa del Cojo- el Cojo era, según sabía Ahyol, un prestamista, contrabandista y un hombre de negocios turbulentos de los barrios mas bajos de Tyriel (es decir, era uno de los hombres mas peligrosos de la ciudad)- Su casa parece una pocilga que se cae a pedazos... La encontrarás, se puntual porque les hablé muy bien de ti y vigila que no te apuñalen por esa moneda.
El posadero, preocupado por atender bien a sus parroquianos, continuó sirviendo más y mas cervezas a los que se acercaban a la barra. Aquel era, por asi decirlo, el producto estrella de aquella taberna y aunque también tenía vino, de mala calidad pero de elevado precio, y comida, lo que pedían siempre era cerveza.
Ahyol, por otro lado, había escuchado algunos rumores curiosos... Al parecer se acercaba una guerra en el norte, por los derechos de dominio del Fuerte de la Sangre, y los mercenarios estaban bastante contentos porque tendrían mucho trabajo de ahora a unos meses. Por otro lado se sabía que había hombres de negocios que ya empezaban a reclutar a mercenarios para formar compañías enteres, nadie sabía muy bien el motivo pero tenían claro que era para ir al norte y por último, y posiblemente lo más interesante, decían que en el Bosque Sangriento había un dragón que se dedicaba a desolar las tierras que encontraba a su paso cuando marchaba hacia las tierras del Valle.
Esto último, sin duda, parecía más un cuento de niños que una realidad... ¿Dragones? Estos no existían pero no dejaba de ser curioso que hablaran de ellos.
- Spoiler:
- OFF: Añade las armas a tu equipo de Información del personaje

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Creador- Fecha de inscripción: 09/01/2010
Información de Personaje
Lugar de Nacimiento : soy eterno, no nací.
Títulos :
Renombre : Desconocido.
Re: Suerte y Habilidad
- Spoiler:
- OFF: Me agregué solo la daga. ¿Tenía que agregarmelo todo o era solo la daga?
-¿En Gato Pelado? ¿Porqué no simplemente me envías con los dragones de Bosque Sangriento?.- Agitó ligeramente la cabeza. -Lo siento, sé que haces lo mejor que puedes. Ok, conseguiré el dinero. Me llevaré mis armas solo por si acaso. Volveré mañana en la mañana y si no vuelvo... pues supongo que ya te habrás hecho a la idea.- Ahyol seguía serio. Gato Pelado era lo más bajo entre lo bajo de Barrio Bajo. Y eso que Barrio Bajo en general ya era peligroso. La sola idea de que alguien de fuera de ese lugar fuese a meterse allí era considerada un suicidio. Los robos eran lo menos importante. Era un barrio de homicidas, locos y ex-convictos tan peligrosos que ni los guardias ni los caballeros de la ciudad se atreverían a poner un pie allí. Llevarte una puñalada o dos era cosa prácticamente de todos los dias. Ya casi ni se contaba rumores sobre Gato Pelado pues casi no había gente que saliese viva de allí para contarlos. En fin.
Ahyol volvió a su semi-casa y se preparó mentalmente un rato. Fue hasta una de las paredes de la casa, donde había una viga tiradada que tapaba una de las puertas y pasó por debajo, apenas pudiendo pasar. Dentro de una habitación vieja y muy polvorienta, fue hasta la esquina y levantó una tabla vieja y podrida. Allí tenía escondidas sus cosas de valor. Un lugar secreto, su único lugar seguro. Sacó la daga que había robado el otro día. Con eso debería ser suficiente por ahora. Tomó su bolsita con monedas y se la escondió bien en el pecho, asegurandose que las monedas no sonaran aunque se moviera bruscamente y que no se notara que llevaba la bolsa. Se aseguró que la daga estuviera afilada. Esperó hasta casi medio día y fue a Gato Pelado.
Gato pelado es en el fondo un callejón, pero a la gente se le olvida que es un callejón con una mini red de callejones interiores y que además, es uno de los más grandes en Tyriel. Abarca más de 6 kilometros a lo largo y no mas de 10 metros de ancho, pero espacio más que suficiente para quienes vivian allí. Ahyol se movía entre las sombras, rápidamente intentando no ser visto. Lo bueno es que buena parte de la gente iba como él... encapuchado y de negro. Más de una vez un loco de atar lo empujó gritando estupideces cómo "Fuera de aqui demonio!!" o "Alejate!! NO ME TOQUES!! NUNCA ME TRANDRÁN!!". Miraba hacia atrás constantemente y más de una vez encontró a alguien siguiendolo, pero cuando los miraba doblaban convenientemente en una esquina o simplemente se detenian y hacían como que hablaban con alguien más. Incluso una vez logró ver el pequeño reflejo de luz en una enorme y espeluznante daga. Al final, por suerte y antes de darse cuenta, llegó a lo más profundo de Gato Pelado. Había, no muy lejos, una enorme casa... era un cuchitril, pero un cuchitril gigante y, en comparación con las otras casas, era casi elegante. Casi.
En la oscuridad, 2 hombres estaban sentados en unos barriles de cerveza vacíos. Hablaban y miraban la casa... debían ser los contactos. Ahyol se acercó, con mucho cuidado.
-¿Vienen por el trabajo?.- Preguntó con la voz más profunda que pudo fingir. Mientras más amenazante fuese, menos peligro correría.
-¿Eres La Sombra Traviesa?.- Preguntó mordazmente uno de los hombres. Ahyol siempre usaba su sobrenombre para hacer los trabajos, porque usar tu nombre real es estúpido en lugares así. Es muy mala idea. Ahyol asintió lentamente. Los hombres lo miraron fijamente un segundo. Uno suspiró levemente y se cruzó de brazos.
-Bien, escucha novato porque no lo voy a repetir... esto es lo que tienes que hacer.- Ahyol prestó mucha atención a las palabras del hombre. Estaba en un lugar peligroso, tratando con gente peligrosa y haciendo trabajo peligroso. No hay lugar para errores. No hay lugar para fallar.

Ahyol- Fecha de inscripción: 24/05/2012
Información de Personaje
Lugar de Nacimiento : Tyriel
Títulos : Músico
Renombre : Desconocido.
Re: Suerte y Habilidad
El callejón era, como bien había pensado Ahyol, uno de los lugares más peligrosos de Tyriel pero, curiosamente, también era uno de los que más dinero controlaba en aquella ciudad, y aunque no se notara entre sus gentes siempre había, entre esa masa de pobres, locos y ladrones, alguien que movía los hilos para conseguir grandes sumas de dinero.
Ahyol estaba intentando conseguir un trabajo de uno de aquellos hombres, más peligrosos que los propios asesinos en serie dado que...¿Como hacía alguien fortuna en un sitio así?
-Bien, nos han hablado muy bien de ti así que espero que no nos defraudes, al jefe no le haría nada de gracia, tu trabajo es simple: alguien pido un préstamo que no podía pagar y ahora no tiene dinero para hacerlo, búscalo y si no tiene nada de valor, dale la paliza de su vida.
Era un trabajo simple, incluso hasta clásico.... Alguien que necesitaba dinero desesperadamente iba a ese callejón en busca de un préstamo y estaba tan necesitado que no le importaba pagar un interés del 30%, del 50% o de incluso más. Pasaban los plazos, el tiempo se acababa y luego no había manera de pagar... Y ya no había prestamista alguno que le pagara otro préstamos pues, incluso lo de los bajos fondos, formaban un pequeño gremio aparte. La vida de aquel hombre solía terminar entonces...
El negocio estaba en darle ese préstamo a alguien que no fuera un muerto de hambre sino a un comerciante en plena decadencia, a un noble orgulloso... Alguien que, aunque arruinado, tuviera algo que ofrecer (tierras, una mansión, alguna joya familiar, etc).
-Tienes tres días para hacer el trabajo, si no iremos a buscarte. Nos debe cinco monedas de oro... Nos enteraremos de que te llevaste el dinero o de que no le diste la paliza así que no te hagas el listillo...
Aquellos hombres, sentados sobre barriles vacíos, no se andaban con segundas o con juegos y aunque eran unos simples mandados eran gente respetado en el mayor barrio criminal de todo el Valle de Aenor...
Ahyol estaba intentando conseguir un trabajo de uno de aquellos hombres, más peligrosos que los propios asesinos en serie dado que...¿Como hacía alguien fortuna en un sitio así?
-Bien, nos han hablado muy bien de ti así que espero que no nos defraudes, al jefe no le haría nada de gracia, tu trabajo es simple: alguien pido un préstamo que no podía pagar y ahora no tiene dinero para hacerlo, búscalo y si no tiene nada de valor, dale la paliza de su vida.
Era un trabajo simple, incluso hasta clásico.... Alguien que necesitaba dinero desesperadamente iba a ese callejón en busca de un préstamo y estaba tan necesitado que no le importaba pagar un interés del 30%, del 50% o de incluso más. Pasaban los plazos, el tiempo se acababa y luego no había manera de pagar... Y ya no había prestamista alguno que le pagara otro préstamos pues, incluso lo de los bajos fondos, formaban un pequeño gremio aparte. La vida de aquel hombre solía terminar entonces...
El negocio estaba en darle ese préstamo a alguien que no fuera un muerto de hambre sino a un comerciante en plena decadencia, a un noble orgulloso... Alguien que, aunque arruinado, tuviera algo que ofrecer (tierras, una mansión, alguna joya familiar, etc).
-Tienes tres días para hacer el trabajo, si no iremos a buscarte. Nos debe cinco monedas de oro... Nos enteraremos de que te llevaste el dinero o de que no le diste la paliza así que no te hagas el listillo...
Aquellos hombres, sentados sobre barriles vacíos, no se andaban con segundas o con juegos y aunque eran unos simples mandados eran gente respetado en el mayor barrio criminal de todo el Valle de Aenor...

Yo soy el que soy.

Bolsa: Más que tú.

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Creador- Fecha de inscripción: 09/01/2010
Información de Personaje
Lugar de Nacimiento : soy eterno, no nací.
Títulos :
Renombre : Desconocido.
Re: Suerte y Habilidad
-Así será.- Dijo Ahyol cortamente. Los hombres se miraron un segundo y uno de ellos extendió la mano. Ahyol dudó un momento, pero se la dió. Un estrechón de manos puede no parecer algo peculiar, pero en Barrio Bajo, tu palabra a veces es lo único que tienes de valor.
Tres días. A partir de ya. Ahyol tenía tiempo más que suficiente para simplemente entrar, golpear al tipo y marcharse... pero estos trabajos nunca eran tan así como los pintan. Si le habían dado 3 días, era porque el jefe tenía mucha paciencia, o porque necesitaría un plan más leaborado para entrar. Ahyol se quedó por las cercanías de la casa, siempre también vigilando su espalda. La casa era grande, muy grande, al menos 3 pisos. Aunque entre tanta basura, suciedad y partes de la casa caídas, era dificil ver exactamente cómo era.
Primero que nada, Ahyol necesitaría lo básico.... una forma de entrar. Se dió vueltas y vueltas y todo lo que halló fue un par de ventanas en el tercer piso. El tipo era precavido... no había manera de llegar ahí sin un gancho y cuerda, cosas con las que Ahyol no contaba. Necesitaba otra manera. No podía usar las ventanas, ni la puerta. No podía usar las alcantarillas porque aunque sirven para entrar, el olor a excremento en la casa alertaría a medio mundo antes de llegar si quiera a la sala. Eso le costó caro una vez.
Ahyol se siguió paseando por una horas alrededor de la casa, mirando los patrones de los guardias y otras posibles entradas. Hasta que vió algo interesante... Había otra casa, un ex cuartel militar, que tenía una torre en ruinas que solía ser muy alta. Una par de metros más allá, estaba el techo de la casa. Así podría entrar... por arriba. Nadie se lo esperaría. El problema, como siempre, era que tenía que escalar una torre altisima y luego tendría que dar un salto de 2 metros y medio de altura y 6 de largo.... a una caída de 10 metros hacia las piedras del camino. Tendría que usar el ingenio, pues no tenía mucho más y al parecer era la única entrada... y necesitaría algo de cuerda.
Lo segundo era encontrar que hacer en el interior. No tenía un mapa, ni siquiera na descripción vaga el interior y con lo grande de la casa, podría no tener el tiempo suficiente para buscar. Necesitaba inforamción desde dentro. Por suerte y como todos saben, vivimos en una sociedad perfectamente jerarquizada, donde incluso los guardias tienen jerarquía. Debían tener un capitán o algo. Y obviamente este debía tener algún distintivo. Ahyol esperó en un callejón hasta que comenzó a atardecer. Al parecer, el cambio de guardias era a esa hora, cuando aún había luz. Inteligente... pero no lo suficiente, pero significaba que Ahyol tendría que robar a plena luz del día... curiosamente otra cosa que no se esperarían. Cuando los guardías de la mañana comenzaron a retirarse, Ahyool vió a uno con una curiosa banda en el brazo de color verde y marrón. Era pues algo definitivamente notorio, no atractivo para los ladrones y vistozo para los guardias. Debía ser él. Ahyol lo siguió y no fue sorpresa terminar en un bar, seguramente a gastarse la paga del dia. Ahyol lo siguió rápidamente, entrando y consiguiendo lugar en la mesa de junto.... ¿ahora que?, ¿cómo sacarle información?.... pensó un momento hasta que su brillante cabezita se iluminó. Se quitó la capucha. Cuando ya estaba medio borracho, se acercó al hombre:
-Vaya, ¿eres tú? Dioses como has cambiado, dejame invitarte un trago. HEY! TRAIGAME 2 CERVEZAS BIEN FRÍAS!... ¿Te acuerdas de mi? Trabajabamos juntos!.- Un niño pobre y raquitico trajo rápidamente 2 cervezas. el hombre miró a Ahyol detenidamente... ojalá estuviese lo bastante borracho para no recordar bien, pero lo bastante sobrio para hablar coherentemente. Era cuestión de que se creyera el cuento...
-4 monedas de bronze por ambas cervezas; monedas de bronze restantes = 15.
Tres días. A partir de ya. Ahyol tenía tiempo más que suficiente para simplemente entrar, golpear al tipo y marcharse... pero estos trabajos nunca eran tan así como los pintan. Si le habían dado 3 días, era porque el jefe tenía mucha paciencia, o porque necesitaría un plan más leaborado para entrar. Ahyol se quedó por las cercanías de la casa, siempre también vigilando su espalda. La casa era grande, muy grande, al menos 3 pisos. Aunque entre tanta basura, suciedad y partes de la casa caídas, era dificil ver exactamente cómo era.
Primero que nada, Ahyol necesitaría lo básico.... una forma de entrar. Se dió vueltas y vueltas y todo lo que halló fue un par de ventanas en el tercer piso. El tipo era precavido... no había manera de llegar ahí sin un gancho y cuerda, cosas con las que Ahyol no contaba. Necesitaba otra manera. No podía usar las ventanas, ni la puerta. No podía usar las alcantarillas porque aunque sirven para entrar, el olor a excremento en la casa alertaría a medio mundo antes de llegar si quiera a la sala. Eso le costó caro una vez.
Ahyol se siguió paseando por una horas alrededor de la casa, mirando los patrones de los guardias y otras posibles entradas. Hasta que vió algo interesante... Había otra casa, un ex cuartel militar, que tenía una torre en ruinas que solía ser muy alta. Una par de metros más allá, estaba el techo de la casa. Así podría entrar... por arriba. Nadie se lo esperaría. El problema, como siempre, era que tenía que escalar una torre altisima y luego tendría que dar un salto de 2 metros y medio de altura y 6 de largo.... a una caída de 10 metros hacia las piedras del camino. Tendría que usar el ingenio, pues no tenía mucho más y al parecer era la única entrada... y necesitaría algo de cuerda.
Lo segundo era encontrar que hacer en el interior. No tenía un mapa, ni siquiera na descripción vaga el interior y con lo grande de la casa, podría no tener el tiempo suficiente para buscar. Necesitaba inforamción desde dentro. Por suerte y como todos saben, vivimos en una sociedad perfectamente jerarquizada, donde incluso los guardias tienen jerarquía. Debían tener un capitán o algo. Y obviamente este debía tener algún distintivo. Ahyol esperó en un callejón hasta que comenzó a atardecer. Al parecer, el cambio de guardias era a esa hora, cuando aún había luz. Inteligente... pero no lo suficiente, pero significaba que Ahyol tendría que robar a plena luz del día... curiosamente otra cosa que no se esperarían. Cuando los guardías de la mañana comenzaron a retirarse, Ahyool vió a uno con una curiosa banda en el brazo de color verde y marrón. Era pues algo definitivamente notorio, no atractivo para los ladrones y vistozo para los guardias. Debía ser él. Ahyol lo siguió y no fue sorpresa terminar en un bar, seguramente a gastarse la paga del dia. Ahyol lo siguió rápidamente, entrando y consiguiendo lugar en la mesa de junto.... ¿ahora que?, ¿cómo sacarle información?.... pensó un momento hasta que su brillante cabezita se iluminó. Se quitó la capucha. Cuando ya estaba medio borracho, se acercó al hombre:
-Vaya, ¿eres tú? Dioses como has cambiado, dejame invitarte un trago. HEY! TRAIGAME 2 CERVEZAS BIEN FRÍAS!... ¿Te acuerdas de mi? Trabajabamos juntos!.- Un niño pobre y raquitico trajo rápidamente 2 cervezas. el hombre miró a Ahyol detenidamente... ojalá estuviese lo bastante borracho para no recordar bien, pero lo bastante sobrio para hablar coherentemente. Era cuestión de que se creyera el cuento...
-4 monedas de bronze por ambas cervezas; monedas de bronze restantes = 15.

Ahyol- Fecha de inscripción: 24/05/2012
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Lugar de Nacimiento : Tyriel
Títulos : Músico
Renombre : Desconocido.
Re: Suerte y Habilidad
- Spoiler:
- OFF: En el futuro espera a que te haga yo las descripciones del lugar porque si la trama depende de detalles que debes conocer y posteas tu "todo" pues tendrías que borrar tu post y el trabajo sería en vano. En este caso no es necesario pero tenlo en cuenta para el futuro.
Principalmente digo esto porque el moroso no estaba en el mismo callejón xD.
El guarda se quedó, durante unos instantes, perplejo, observó detenidamente al muchacho y no parecía recordarlo de nada... Cualquiera hubiera dicho que no lo había visto en su vida pero, cuando estuvo a punto de decir algo, su rostro cambió por completo para mostrar una amplia sonrisa.
-¡Claro! ¿Como iba a olvidarte? ¿Que tiempos aquellos, eh?- dijo alegremente para dar un gran trago a su jarra de cerveza- Bueno... ¿Y que ha sido de tu vida?
Ahyol debía andarse con cuidado con lo que decía y hacía a partir de ese momento, se había ganado la confianza de aquel hombre por una jarra de cerveza pero cuando esta terminara podría perderlo todo .
Sus palabras también podrían dar al traste con la escena, debía tener cuidado con lo que decía y en el como lo hacía pues un error podría resultar fatal con un hombre armado con una espada. No parecía llevar cota pero llevaba unas protecciones de cuero tachonado por todo el cuerpo, que le daban bastante movilidad, y su rostro estaba surcado por varias cicatrices y una, especialmente, cortaba parte de su labio, dándole un aspecto fiero y a la vez horrible.
La posada no tenía, por el momento, gran afluencia dado que era un día entre semana y, además, aun no había anochecido pero cuando fueran pasando las horas irían llegando más y más hombres a gastarse sus pagas diarias en las cervezas, los juegos y en alguna mujer.

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Creador- Fecha de inscripción: 09/01/2010
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Lugar de Nacimiento : soy eterno, no nací.
Títulos :
Renombre : Desconocido.
Re: Suerte y Habilidad
- Spoiler:
- Ok, lo siento. Intentaré ser un poco menos detallista para dejarte el rol más abierto
Ahyol casi llega a suspirar de alivio. El tipo se había creido el cuento. Era hora del show...
-Bien bien, trabajo para otro tipo ahora. ¿Que se cuenta en la casa del Cojo? ¿Que tal la guardia?.- Ahyol intentaría sacarle información. El plan era el siguiente, conseguir descripciones. Lo que el joven ladrón tenia por seguro es que no tenía forma de conseguir un mapa de la casa del Cojo, menos aún saber si este existía si quiera. Por lo que nada era mejor que intentar hacer que el jefe de la guardia, quien debía conocer la casa de memoria, hablara. Necesitaba conseguir que le contase alguna historia para conseguir descripciones de la casa. Si habían pasillos, que sala junto a que sala. Sería mejor que entrar a ciegas.
-Bien, ¿cómo han estado los turnos? ¿El Cojo sigue guardando todo en el mismo lugar? Si es así debería mover sus cosas... algún día alguien se enterará.- Preguntó, para luego beber un largo sorbo de cerveza. Estaba fría y sabía ligeramente dulce... Desviaba la mirada para no levantar muchas sospechas. No era un lugar bueno para él... nunca se sabe quien puede estar mirando... podría pasar cualquier cosa en cualquir momento... aparecer un ladrón o peor, otro guardia y sobrio. Tenía que hacerlo en el menor tiempo posible... necesitaba algo, lo que sea...
Para ahorrar tiempo, mientras el capitán respondía, Ahyol repasó ligeramente su plan. Escalar y entrar al atardecer. Obtener la información del guardia. Finalmente, planear una vía de escape... ¿como lo haría?... por ahora no tenía tiempo de entrar en detalles, necesitaba la inforamción de aquel hombre medio borracho sentado junto a él, que bebía cerveza y miraba al joven ladrón con extrañeza. El sol terminaba de esconderse poco a poco, y la gente también comenzaba a llegar. Era cuestión de tiempo para que llegara algún conocido del capitán y echara a Ahyol a patadas.

Ahyol- Fecha de inscripción: 24/05/2012
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Lugar de Nacimiento : Tyriel
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Re: Suerte y Habilidad
- Spoiler:
- Off: Haz una tirada de suerte con un dado de 10. No hace falta que postees luego.

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Creador- Fecha de inscripción: 09/01/2010
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