Mundos Paralelos

Sacudiendo el hastió...

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Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Óptimo Máximo el Jue Mar 15, 2012 5:28 pm

Atrus caminaba por el medio de la calle casi desierta de los arrabales con la luna como su única guía. En la larga caminata entre la posada y los arrabales casi todos los efectos del alcohol se le habían pasado y ahora solo quedaba un funesto sentimiento de aburrimiento que el pagano no sabía como sacudirse de encima…
Sus gladius iban envainadas y cruzadas sobre sus espaldas, en la forma que solo las empuñaduras sobresalían sobre sus hombros...

Caminaba sin rumbo, y sin sentido, en los años que tenia viviendo en aquella enorme urbe solo había hecho un par de conocidos, pero ningún amigo. Los pocos que hubiera podido llamar tales habían derramado su sangre y vida en la arena hasta el punto que Atrus había dejado de socializar con sus colegas… ¿Para que, si esa noche, o la siguiente, los hombres morían?

Aquel pensamiento le llevo, irremediablemente, al momento de su propia muerte. Era un pensamiento que le acosaba constantemente, aunque no le perturbaba. Pensaba en como moriría, en cuando, y en que tan cara vendería su piel (morir anciano y enfermo en una cama no era una variable a considerar dado su estilo de vida)…

Por largo rato mantuvo aquella línea de pensamiento hasta que se acercó a un barrio familiar; hacia unos seis meses se había dedicado sus noches a visitar a una panadera local antes de que el marido volviese temprano de los embarcaderos donde trabajaba una noche. Por cortesía a la panadera Atrus había dejado vivir al marinero luego de superar en combate a puño desnudo a aquel pero desde entonces, como por orgullo, no había vuelto a su cama, a pesar de los mensajes que hacia mandarle por medio de sus propios hijos...

En aquella línea de pensamiento, Atrus comenzó a rememorar a su propia progenie, pero no era un tema grato, era una cuestión postergada que todavía quería seguir postergando; No era momento para planear a futuro (y preocuparse por la vida de aquellos pequeños vándalos) cuando todavía tuviera la convicción de que no tenia mas futuro que una próxima y desafortunada muerte.

Para alejar los fantasmas de aquel pensamiento Atrus rugió como lo hacia solo en la arena o antes de un combate entretenido. Un rugido corto, fugaz, pero macabro y tenebroso, como invitando a batirse o a huir… como lanzando a los vientos un reto que cualquiera podía intentar honrar… Con la imagen de sus hijos en su mente (no había podido distraerse aún), rogo a la Diosa Fortuna que le visitara en la forma de algún hecho que le entretuviera…
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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Creador el Jue Mar 15, 2012 6:16 pm

La calle en las tardías horas del atardecer empezaban a verse oscuras y solitarias, pocas eran las gentes que se atrevían a caminar por los arrabales durante la noche y por ello, cuando se acercaban aquellas horas, el silencio y la tranquilidad comenzaban a reinar en las sinuosas y sucias callejuelas.

Por aquella zona de la ciudad se extendían grandes barrios de chozas fabricadas con ladrillos, o con simple arcilla en los casos más rudimentarios, y recubiertas con paja, madera o, si había cierta riqueza, con tejas. La calles no estaban pavimentadas y la tierra apisonada se mezclaba con los residuos orgánicos y las heces que aquellas gentes derramaban en la calle, generando olores que no eran, en absoluto, agradables.

Un grito, o más bien rugido, surgió del interior de Atrus, que había estado caminando en silencio por aquellas peligrosas calles, pero nadie, en un primer momento, respondió a su reclamo pero al cabo de unos instantes una vaga y ronca voz surgió del interior de las sombras que se alzaban en mitad de una pequeña callejuela que, prácticamente, pasaba desapercibida a la mirada de cualquier caminante.

-¿Eres tu el famoso Atrus?- aquella voz no parecía muy segura, era como si hubiera dejado caer aquella pregunta al gran vacío- a estas horas pocos caminan por las calles pero quizás logres despertar a alguien.

Si Atrus miraba a esa callejuela vería, sentado y apoyado sobre una pared, a un anciano de canosa y desaliñada barba blanquecina, vestido con harapos y con un bastón de madera en su mano diestra. Sobre su cabeza llevaba una tela que parecía haber sido en su día una especie de pañuelo pero ahora no era más que un andrajo gris.

Las arrugas y las facciones del rostro de aquel anciano mostraban que había tenido una vida muy dura y tenía alguna cicatriz en su rostro, muy desagradables, por lo que, quizás, aparentaba más edad de la que tenía realmente...

Spoiler:
(OFF: Se tuvo en cuenta el atributo de percepción y la habilidad de alerta del personaje para determinar las descripciones).


A su alrededor no había nada de gran valor, salvo un cuenco de madera muy desgastado que tenía en su interior un par de monedas de bronce, lo suficiente para pagar una cena en algún tugurio o para comprar un mendrugo de pan y también tenía, a su siniestra un pequeño saco en el que parecía guardar sus únicas pertenencias.


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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Óptimo Máximo el Jue Mar 15, 2012 7:05 pm

Atrus, que imploraba a la Diosa Fortuna que le presentase algo que le sacudiese el hastió, nunca en mil años hubiera adivinado que seria aquello… esperaba una banda de borrachos con ganas de un buen lio, una prostituta con ganas de un buen lio o… bueno, esas dos alternativas.

Pero nunca aquello… nunca un anciano que en la semi oscuridad le reconocería y dijera aquellas palabras: Atrus era famoso para el reducido número de espectadores de su arena local, pero era otro don nadie en aquella villa de miles de habitantes. Por un instante se pregunto los miles de factores que habían influido en aquello, en que él decidiese abandonar la taberna, caminar justamente por aquellas callejuelas de tierra en aquellos precisos momentos para que por algún azar hubiera pasado frente a un anciano que le hubiera reconocido y hubiera entregado aquellas palabras al viento para que Atrus se detuviera, girara y encarara… Eran demasiados factores, el azar, las casualidades, siempre superaban a los mortales y estaban solo bajo el dominio de una, la Muerte.

Igualmente, en lugar de preocuparse, Atrus sonrió. Después de todo le habían reconocido y, para bien o para mal, aquello le hablaba de su fama… tal vez debía plata al anciano, o había preñado a una de sus nietas… no importaba el motivo, le conocía y Atrus no lo conocía a él. Ello hablaba de cierta gloria.

Atrus se giro y extendió los brazos encarando al anciano desde la distancia que les guardaba cuando aquel le hablo. Y respondió sonriente mientras encogía los hombros.

- Él soy Yo, Anciano. – Jamás había aprendido, ni nadie le había inculcado, el respeto a los ancianos… los ancianos eran muertos deambulantes para su tribu. Después de todo cuando un hombre pierde la fuerza y capacidad para sustentarse a si mismo, deja de ser hombre para ser… viejo. – Y a quien despierte es solo mi asunto. – dijo gallardo.


Hizo una larga pausa sin dedicarle muchos pensamientos al asunto (habían demasiadas incógnitas) y continuo hablando, inmóvil.

- Pero dime, buen hombre, quien eres tu que me conoces a mi y a la fama que me precede… Y apura tu respuesta, que la Muerte ya sabe que has vivido demasiados inviernos y espera cerca a reclamarte a su eterna compañía! – La preocupación de Atrus no era ilógica, el hombre parecía realmente anciano y seria una desgracia si justo moría en medio de su dialogo. Si Atrus se atribuía una corta esperanza de vida a si mismo, no le calculaba ninguna al anciano.


Espero.
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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Creador el Jue Mar 15, 2012 7:19 pm

El anciano alzó la mirada pero no miró al joven gladiador, joven o veterano pues para los bárbaros Atrus ya sería todo un hombre de pleno derecho y todo un veterano por la edad que tenía, pero en su rostro el pagano podría ver las señales de unas heridas causadas a fuego en los ojos de aquel hombre y que habían dejado a este completamente ciego...

La visión no era nada agradable y además de esas heridas, que parecían muy antiguas, había otras cicatrices que deformaban su rostro y estas eran también muy viejas pues hacía años que ya se habían cerrado.

Los bárbaros tenían una cultura muy compleja pero, sobre todo, diversa y para algunas tribus aquellos que eran ciegos habían perdido la facultad de ver en el mundo físico, como era obvio, pero con ello habían obtenido la capacidad de ver la esencia de las cosas, el alma de los seres y podían estar en armonía con los dioses pero para otros no eran más que seres decrépitos e inútiles a los que había que matar para que pasaran a mejor vida, por pura clemencia.

¿Cual sería la postura de Atrus en este sentido?

-¿Mi nombre? Hace mucho que nadie pronuncia mi nombre y será mejor que siga así pero puedo decirte que tu voz es muy característica- ¿Lo habrían escuchado gritar en la arena? Aquel hombre seguía mirando hacia la calle pero no podía fijarse en nada concreto- Hace mucho que espero a la muerte pero es de malditos provocarla a uno mismo... Los viejos dioses no son compasivos conmigo muchacho pues me dejan con viva invierno tras invierno, debí hacer cosas terribles en mi juventud para merecer esto.

Aquel anciano seguía sentado en el suelo, apoyado en la pared y con su cayado bien agarrado, como si fuera lo único de valor que tuviera en aquella vida, pero Atrus podría ver que en su maltrecho rostro comenzaba a esbozarse, en la comisura de sus labios, una leve sonrisa


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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Óptimo Máximo el Vie Mar 16, 2012 1:11 am

Aquel anciano podía no ser nada agradable para nadie, pero para Atrus era cuanto menos familiar. En su juventud (niñez) había visto gentes tanto o mas mutiladas por los castigos de los inviernos, la guerra, la caza y un estilo de vida abocado a las exigencias físicas y al constante peligro. El vago recuerdo de su propio padre era el de un hombre cocido de cicatrices, como un golem compuesto de partes de diversos cuerpos mal unidas entre ellas.

Atrus quiso intentar, aún escéptico, respetar al anciano… probablemente había sido un guerrero, y ello era respetable. ¿Pero y si solo era un cobarde que había sido vencido y torturado por un oponente superior? Atrus no era de aplaudir méritos supuestos.

- Si conoces mi voz, conocerás mis aceros, que me son todavía mas queridos que la otra… - dijo soberbio mientras desenvainaba ambos gladius en un segundo y estos centellaban a la luz de una luna creciente. Aquellas espadas relativamente cortas eran como colmillos, extensiones de sus brazos que eran para él tan familiares como cualquier otra de sus extremidades.

No había desenfundado por sentirse amenazado, o buscando amenazar… solo que quería dar un poco de aire a sus aceros guardados. No es cuestión de que se asfixien en sus vainas.

- Quien dice que antes de que el sol vuelva a despertar no te demuestro yo la compasión que otros te han privado, y te entrego a la Negra Compañera que ciertamente estará impaciente por saludarte! - Dijo Atrus pero su voz sonaba natural y casi amigable. Ciertamente no le estaba amenazando, aunque sus palabras indicasen lo contrario.

- Dime, viejo ¿Cuál es tu asunto por estos lares? ¿Además de permanecer acurrucado en estas callejuelas reconociendo a grandes guerreros?-
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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Creador el Vie Mar 16, 2012 2:27 am

El anciano sonrió, mostrando una serie de dientes amarillentos, cuando escuchó las palabras de Atrus y comenzó a levantarse lentamente, con gran dificultad y utilizando su bastón de madera para quedarse, finalmente, erguido pero con la espalda totalmente curvada.

Estaba raquítico, en los huecos y parecía que sin el apoyo de su vara no podría mantenerse en pie pero, aun así, era casi tan alto como Atrus por lo que aquel hombre en su juventud, o si estuviera simplemente recto, habría sido muy alto.

-Eres famoso Atrus pero solo eres un vulgar gladiador... - aquel hombre sabía que esas palabras podrían costarle la vida pero no parecía nada preocupado aunque, en el fondo, quizás era eso lo que buscaba- hay que hacer mucho más para llegar a ser un gran guerrero, muchacho.

Comenzó a toser y por ello se encorvó aun más hasta que, unos instantes después, paró pero se quedó en aquella posición, con la mirada baja, para continuar hablando con total tranquilidad:

-Y yo espero a la muerte muchacho ya que en estas tierras nada más puede hacer alguien como yo.






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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Óptimo Máximo el Vie Mar 16, 2012 2:44 pm

Atrus no se inmuto ante el insulto, se sabia un “vulgar gladiador” pero la cuestión era que ser un vulgar gladiador era motivo de orgullo para él. Desde su llegada al valle había visto cientos, sino miles, de profesiones y oficios… comerciantes, agricultores, guardias, sacerdotes, caballeros, barones, marineros y otros tantos. Y ningún oficio parecía tan sano como el de sustentarse mediante los juegos de la arena. Ganarse el pan mediante la fuerza, física y de voluntad, que ha de imponerse sobre la del otro. Esa, sino la de la guerra, era la mejor profesión.

- No puedes dar un segundo paso, viejo – dijo Atrus sonriendo mientras bajaba sus armas, cuyas puntas ahora rozaban el suelo sin llegar a tocarlo –Si no has dado el primero… - dijo como defendiéndose en aquella discusión que por cierto poco le llamaba la atención. Al principio el viejo le había intrigado, ahora, a él que se sabia impaciente, le empezaba a aburrir.

Atrus encogió los hombros ante las intenciones del anciano,

- Me disculparas viejo, pero no tengo planes de quedar aquí a esperar que la Muerte te reclame! Ya, cuando venga a por mi, le preguntaré por tu destino… - dijo medio a modo de despedida, pero sin moverse.

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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Creador el Vie Mar 16, 2012 3:40 pm

El anciano no se movió ni un centímetro al sentir el frío y sediento acero de las gladius de Atrus, algo poco común en las tierras del Valle y más que asustado parecía divertirse con aquella situación por lo que cuando el gladiador hizo el amago de irse este cambió, por completo, la expresión de su rostro y dijo:

-¿Eres del sur muchacho?- aquella pregunta, que parecía fuera de contexto, podía guardar un enorme significado pues las tierras del sur eran la patria de los paganos, los salvajes y los bárbaros. Eran tierras prohibidas, a las que ningún hombre del Valle se adentraba salvo para dar escarmiento a esas bestias que aun adoraban a falsos dioses de la naturaleza, de la guerra y de la muerte o la vida- Hace mucho que no hablaba con nadie de esas tierras...

¿Por que preguntar si parecía tener ya la misma respuesta? ¿ Desvarío de un viejo o guardaba alguna razón? Los hombres y mujeres del sur, que viajaban al norte, no solían decir abiertamente que procedían de tierras bárbaras, aunque se supiera, pues ello podía acarrear muchos problemas pues no sería la primera, ni la última, vez que un bárbaro era asesinado de alguna forma injusta por las gentes del norte o ajusticiado por los caballeros de la Orden de Aenor por practicar ritos paganos a los falsos dioses.

-Pero dime: ¿Piensas pasarte toda la vida luchando por un par de monedas? - en ese momento el anciano alzó la cara y dirigió sus quemados ojos hacia el rostro de Atrus, como si pudiera verlo...



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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Óptimo Máximo el Vie Mar 16, 2012 3:59 pm

- ¿Del sur? – dijo encogiéndose de hombros sin dejarse intimidar por aquella casi revelación de verdades que era mejor mantener ocultas - Soy del sur respecto de algún norte… pero los puntos cardinales son obra de los hombres y pueden ser malinterpretados… –su voz era gentil y natural, como si aquel fuera un viejo conocido. No lo era, pero era usual para Atrus que una vez entablase un dialogo, se familiarizara con su interlocutor hasta el punto de tratarle con una cercanía que realmente no existía.

Independiente de esto, la curiosidad del viejo era tentar a la muerte, y a cada palabra de aquel misterioso anciano Atrus se convencía de que aquel dialogo terminaría con él pasando por las armas a aquel cadavérico hombre.

Atrus no podía asegurar que el hombre fuera un sureño, pero todo apuntaba a ello. Su porte, sus heridas, sus palabras… Igualmente no cometería el error de regalar un gramo de información a alguien quien, aun si fuera un conciudadano de las tribus bárbaras, no necesariamente era amigo.

- La vida puede ser demasiado larga como para los planes de los hombres… –pausa - o demasiado corta –acoto funesto pero sin desanimarse en lo mas mínimo.

- Pero aún si así fuera… –que su ambición fuera pasarse la vida luchando por monedas - seria una vida menos desperdiciada que la de “quedarse tirado en la tierra a esperar a la muerte”, o no anciano? –

- ¿O debería aspirar a otra cosa en esta tierra tan prometedora? –acoto irónico y divertido mientras la intriga volvía a su corazón.
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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Creador el Vie Mar 16, 2012 5:00 pm

El anciano cambió su expresión, pasó de mostrar una gran sonrisa a mantener una sería y recia expresión en su rostro, el motivo le resultaba totalmente desconocido al gladiador pero podría hacerse una idea.

-No necesito que me digas mas de tu procedencia- el anciano comenzó a caminar hacia el interior del oscuro callejón, dejando tras de si su pequeño saco y su cuenco con las monedas, quizás por despiste o quizás por algún otro motivo- yo en mi juventud también fue un gladiador muchacho, hasta que los caballeros de la Orden de Aenor descubrieron que era un hombre del sur... Entonces me juzgaron , si es que podemos decir que aquello fue un juicio pues no vi arma alguna ni se derramó sangre en todo el proceso y me condenaron a esta desdicha- sentenció para mirar a Atrus, dejando que este pudiera ver su marcado y quemado rostro, dando entender cual había sido la sentencia.

Para las gentes del sur lo normal era dejar los conflictos en manos de los dioses, se luchaba y se determinaba mediante la ley de la sangre la resolución de los problemas salvo que estos fueran de forma clara contra la tradición o el honor, en cuyos casos el castigo se imponía por parte de los propios miembros de la tribu.

-¿Por qué te digo esto? Se quien eres muchacho, se a que te dedicas y aunque no se tu pasado, se de donde vienes... Hueles a bárbaro...- siguió caminando hasta llegar al final del callejón, donde había un par de capas tiradas que parecían hacer las veces de catre- y si un viejo ciego ha conseguido saberlo ¿Cuanto tardarán los caballeros de la Orden? Cierto es que en mi juventud no diferenciaba mucho los matices de la ley de estas tierras pero no creas que contigo tendrán un trato especial...

Quedándose frente a aquellas mantas, se quedó parado ante la pared y los desperdicios que rebosaban por aquella parte de la callejuela y terminó diciendo:

-Tu sabes bien que solo hay una muerte honorable... Una muerte digna... Pero llegado el momento descubrirás que las monedas o, mejor dicho, los objetos que podrás conseguir con ellas no tienen trascendencia alguna, yo durante un tiempo hice grandes cosas y ya tan solo espero mi momento lamentando que no llegara en mis días de gloria pero.. y tú ¿que hiciste?


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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Óptimo Máximo el Vie Mar 16, 2012 5:28 pm

Lamentable, pero cierto. Si Atrus no se inmuto ante las palabras del viejo no era porque no le creyera, era porque tenia la certeza de que aquello así era y solo era cuestión de tiempo a que los augurios del anciano se cumplieran.

La sonrisa se borro del rostro del bárbaro, pero no perdió el semblante ni se dejo intimidar por la “advertencia”.

- Pues cuando me quieran juzgar, les ahogare a todos en un rio de su propia sangre. – Dijo con una convicción y una soberbia que era testamento de su linaje pagano. A pesar de que aquello era absurdo, en sus ojos no había duda del hecho y cualquiera que los observara el tiempo suficiente, pondría en tela de juicio si, tal vez, de pronto, existía alguna pequeña posibilidad de que aquello fuera posible. Era la obstinación de sus ancestros, que eran los del anciano y los de todos los que nacían, vivían y morían en el sur.

- O al menos me llevaré a tantos como pueda en el proceso. Y sin duda que de mi no quedará ni un semi cadáver mendigante en la villa, pues me quitaré la vida antes de vivir a medias. Y aceptaré la maldición de Muerte por hacerlo, pues una eternidad maldito resulta cómodo al lado de una vida como la que tu testamentas, viejo. – Dijo y no le fallo la voz, aquello era un hecho. Así seria muy probablemente.

- Entonces. – Dijo cambiando de tema mientras su voz adoptaba un tono más grave. Ya no se divertía - Solo me has llamado para anunciarme mi futuro destino? Para intentar intimidarme y ofrecerme una media vida en lugar de la entera que hoy llevo? Eres peor que un ave de rapiña si tu única motivación es perturbar mi paz! – dijo mientras los músculos de sus brazos se tensaban y andaba un par de pasos hacia el interior del callejón, siguiendo al anciano desde una distancia prudente.
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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Creador el Dom Mar 18, 2012 5:57 pm

El anciano carraspeaba mientras el gladiador hablara y no parecía estar muy atento a sus palabras y, finalmente, cuando este terminó de hablar se giró para ponerse ante él y decir:

-No estoy aquí para perturbar tu... paz aunque daría de nuevo mis ojos por poder atravesarte con la espada que esgrimía de joven- dijo como si aquel pensamiento fuera lo más natural del mundo aunque tal vez lo fuera- pero si estas dispuesto puedo decirte donde encontrarás a gente de nuestra sangre sureña que no está dispuesta a doblegarse ante los dictámenes de los norteños.

Lentamente, y con gran pesar y dificultad, el anciano revolvió las mantas que había en el fondo del callejón hasta encontrar y tomar con sus manos una pequeña piedra. Aquella oscuridad le impedía a Atrus percibir los detalles de aquel objeto pero logró percibir un tono rojizo en su faz.

-Tu eliges muchacho... Puedes seguir con tu actual vida o esperar al momento en que los caballeros vayan a tu catre en plena noche para arrestarte. Yo aun sigo luchando por los nuestros pero de una forma diferente a la que puedes hacerlo tu...

Dicho esto se quedó callado, parado y frente a Atrus, esperando silenciosamente una respuesta a su proposición y oculto entra las sombras de aquel callejón.


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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Óptimo Máximo el Dom Mar 18, 2012 7:19 pm

- Bien puede que tengas que hacerlo! – sonrió Atrus a la “amenaza” del anciano de acuchillarle.

“los nuestros”. Aquello sonaba extraño para el joven que desde hacia tanto que no visitaba tierras bárbaras, o hablaba siquiera con gentes del sur. Nuestros sonaba demasiado lejos pues lamentablemente se sabia acostumbrado a aquellas tradiciones y costumbres extrañas de la Villa. Había sido prácticamente Domesticado.


Atrus avanzo un par de pasos, curioso, pero sin aproximarse mucho más. Queria saber a ciencia cierta que era aquel objeto, sin descuidar su integridad en una actitud de cuidadosa prudencia.

A todo esto, aquel hablaba de gentes rebeldes, y era un asunto que sonaba más peligroso que esperanzador. Después de todo Atrus no sabia de ninguna horda o ejercito bárbaro en el Valle, y por tanto lo que el viejo hablaba no podía ser otra cosa que alguna banda de rebeldes o vándalos.

Con la imagen de si mismo crucificado por rebelde, Atrus dijo más apasible de lo que debería - Habla entonces anciano. De que gentes se trata?, cual es esta vida que propones?
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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Creador el Dom Mar 18, 2012 9:42 pm

El anciano no pareció complacido ante la respuesta del gladiador bárbaro pero continuó hablando en voz baja, a sabiendas de que la conversación que tenían entre manos podría costar la cabeza de los dos hombres.

-Hombres de las montañas y del sur, gentes de las tribus bárbaras que luchan por diversas razones pero que tienen un objetivo común... Acabar con la Orden y con los señores del Valle- dijo mientras dejo a la vista el objeto que llevaba entre manos.

Se trataba de una piedra pulida, rojiza, del tamaño de la palma de una mano y parecía tener una runa gravada. El material de aquella piedra le resultaba completamente desconocido a Atrus pero sabía que era raro... Que tuviera o no valor era otra cosa.

La runa estaba parcialmente tapada por los dedos del anciano y la oscuridad reinante impedía ver con claridad lo que expresaba pero parecía el signo de los dioses que solían llevar con orgullo los guerreros bárbaros pero... Había tantas lenguas en el sur, había tantos dialectos, había tantas interpretaciones de los dioses... Saber, en aquel momento, lo que expresaba esa runa era imposible pero Atrus tenía una ligera idea.

-Cada día somos mas muchacho... Puedes unirte a nosotros y ayudarnos a extender nuestra lucha por estas tierras, y ganar un buen botín si acabas con algún rico caballero, o puedes continuar con tu actual estilo de vida.

Dio un par de pasos hacia el frente hasta situarse a un palmo de Atrus pero, por alguna razón, el gladiador sentiría que no estaban solos en ese oscuro callejón. No había escuchado nada en concreto, no había visto a nadie más pero su intuición o su paranoia le avisaban de que alguien los observaba aunque quizás era una imaginación suya.


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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Óptimo Máximo el Dom Mar 18, 2012 11:19 pm

Y una vida adversa había hecho que esa intuición, esa paranoia, le salvara la vida suficientes veces como para siempre confiar en ella, aun después de equivocarse las más veces. Llevaba una vida descontracturada, debía ser prudente para mantenerla.

Los músculos de los brazos de Atrus se tensaron aun mas mientras sus dedos se envolvían alrededor de la empuñadura de sus gladius con firmeza. Estaba pronto para esgrimir a aquellos letales compañeros sedientos de sangre.

Porque lo que decía el anciano le intrigaba y extrañamente le atraía, pero bien podía ser toda una fachada para una emboscada bien preparada… había hablado de un juicio, ¿estaba empezando el suyo?

- Bien hombre, pondré mis espadas al servicio de “los nuestros” – dijo firme pero exceptico – Al menos mientras encuentre que la causa que predicas tiene cabida. Entonces nuestros caminos se separaran. – Zanjo.

- Y sobre botines, te agradecería no vuelvas jamás a intentar seducirme con banalidades, seria una perdida de aliento para un hombre al que no parece quedarle demasiado… - sonrio volviendo a su natural semblante.

Era la gloria, la reputación, la fama lo que llamaba a Atrus. Era saber que si ponía sus espadas al servicio de la causa de los barbaros en el Valle, y estas castigaban a la orden con eficiencia, su nombre seria temido, por tanto conocido, en aquel Valle.
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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Kenneth el Lun Mar 19, 2012 6:39 pm

Ante estas circunstancias las intuiciones de Atrus se hicieron reales cuando, de entre las sombras del callejón, aparecieron dos figuras que, sin duda alguna, habían estado ocultas. Ambos iban a la par pero uno de ellos se adelantó, el más menudo, y mostró su rostro al bajarse la oscura capucha que lo cubría.

-Vaya, veo que has tomado la decisión apropiada compañero- dijo con mucha seriedad, sin apartar su mano diestra de la empuñadura de la espada que colgaba de su cinto.

Aquel hombre era alto para los cánones del Valle pues tranquilamente llegaba al metro setenta y cinco pero no era especialmente corpulento. Tenía el pelo largo, algo descuidado y de un castaño cobrizo muy oscuro, junto con una pequeña barba que exacerbaba su aspecto salvaje.

Sus ojos verdes, muy claros, no paraban de mirar a Atrus, como si lo estuviera midiendo a conciencia y sin cambiar su seria expresión continuo diciendo:

-Mi nombre es Kenneth, hijo de Kennath y este gigante de aquí es Cornac, hijo de Gael- dijo mientras señalaba con su mano siniestra, pues la diestra aun permanecía en la empuñadura de su arma, al pecho de su acompañante.

Tras ser presentado aquel hombre, sin decir nada, se quitó su capucha y mostró un sonriente rostro. Aquel hombre, de anchos hombros y musculosos brazos, podía medir, tranquilamente, mas de metro noventa (algo desmesurado para la época). Su pelo pelirrojo le llegaba a la altura de los hombros y poseía una poblada barba de este mismo color pero, al contrario que su compañero, parecía tener siempre una mirada y gestos afables.

Spoiler:

-Ellos te guiarán a partir de ahora y solucionarán todas tus dudas, muchacho- dijo el anciano mientras comenzaba a recoger sus cosas para marcharse de aquel lugar con suma dificultad por la edad que tenía.

-Este no es un buen lugar para hablar... ¿Vienes con nosotros? - dijo aquel que se hacía llamar Kenneth sin cambiar su expresión ni quitar la mano diestra de arma mientras le indicaba con la siniestra el camino a seguir.


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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Óptimo Máximo el Mar Mar 20, 2012 5:01 am

Atrus se giro como si fuera un bailarín y aquel fuese un perfecto movimiento de danza, un medio giro rápido que le permitió con elegancia y celeridad encarar al costado de donde habían surgido los hombres.

Sus gladius, hasta ahora semi caídos, estaban ahora levantados y apuntaban amenazantes a los recién llegados (o mostrados), en posición horizontal parecían seguir los movimientos de aquellos que ahora Atrus tenia (gracias a su movimiento) en frente.

Porque aquella podía ser la mas familiar de las reuniones, pero el bárbaro era hombre cauto y si podía evitarlo ninguna brusquedad externa le causaría la muerte. Reservaba el honor a algún brazo mas diestro, a un acero afilado que superara a los suyos y no una burda emboscada.

La mirada familiar del gigante no tranquilizo a Atrus, pero tampoco le intimido en lo mas mínimo su imponencia:
Ni lo uno, ni lo otro. El tamaño apenas influía poco en un duelo de hombres y siquiera la superioridad numérica de los otros le amedrentaba en nada… a pesar de que todas las apuestas corrieran en su contra en el momento.

Todo esto, claro, indistinto de las buenas intenciones de los otros que Atrus no podía adivinar, aunque se mostraban cada vez mas pacíficos. No es prudente sorprender a un pagano en plena Villa.

Atrus modero su respiración mientras escuchaba y analizaba a sus nuevos interlocutores, y luego de pasados unos momentos no tuvo otra alternativa que bajar sus armas, cerrar los ojos un instante, volver a abrirlos para clavarlos en el que primero había hablado y asentir a modo de saludo mientras aquel le hablaba.
Sin desviar su escrutinio del referido Kenneth, respondió al anciano que ya se alejaba – Adiós Viejo, y que la sagrada Muerte te encuentre a buen momento y en buena forma. Que si se ha negado a visitarte y es por un mal pasado, sabrá pagártelo cuando finalmente llegue! – dijo, indiferente a que reacción podían sus palabras ocasionar en los otros dos. Zanjaba el dialogo con el anciano, y era por pura cortesía.

- Mi nombre es Atrus, Campeon de los Barrios Bajos. – se presento Atrus. Y aquella presentación ni era casualidad, ni soberbia (aunque no había palabra que le gustase mas oír, aun de sus propios labios, que su propio nombre seguido de algún titulo pomposo cargado de supuesta gloria), había omitido sus raíces al ocultar el nombre de su padre, pues aquel nombre era testamento de su linaje, de su tribu, y aquella era aún mas odiada que temida por muchas de las tribus que habían sufrido del azote y saqueo de las gentes de Atrus. Pues no todos los barbaros abocan su vida solo a la guerra y el saqueo para su propia subsistencia, los de Atrus si.

Atrus se había guardado el asunto para si mismo, aunque no había elaborado manto de mentira alguno sobre el tema, no tenia costumbre de mentir, no le interesaba y le costaba trabajoso. Si el hombre insistía en saber su linaje, se frustraría antes de que Atrus se quebrase.

- Saludos Kenneth, hijo de Kennath. Y a vos, Cornac, hijo de Gael. – Dijo respetuoso como rara vez lo era, cruzando sus gladius sobre el pecho y realizando una mínima reverencia: Un saludo bélico, de la arena, de barbaros… - Les sigo… - zanjo bajando las armas, sin dejar de empuñarlas o devolverlas a sus vainas.
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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Kenneth el Sáb Mar 24, 2012 3:11 pm

Spoiler:
OFF: Lamento la tardanza pero asuntos personales me han tenido muy ocupado esta semana.

El bárbaro no relajó sus facciones al ver como Atrus hacía descender sus armas, posiblemente por pura costumbre o por cautela pero, mientras este observaba con el ceño fruncido al gladiador, su gran compañero seguía mostrando su afable rostro e incluso amplió su sonrisa al ver como Atrus bajaba sus armas.

Cubriéndose ambos con sus respectivas capuchas y ocultando sus armas, pero con sus manos en sus empuñaduras, comenzaron a caminar por los oscuros y solitarios callejones de los arrabales. De vez en cuando se encontraban a algún solitario caminante por aquellas calles y la tensión, en esos momentos, solía ser grande pues era muy común que esos encuentros acabaran con la danza de los fríos aceros.

-Así que tenemos un bastardo- no había desprecio en las palabras de Kenneth, tan solo resaltaba una realidad y Atrus podría o no molestarse pero no parecía que el guía estuviera juzgando al gladiador- hay muchos como tú entre los nuestros...

Los bárbaros decían el nombre de su padre al presentarse por muchas razones; servía para dar a conocer su tribu, su linaje, su renombre y, también, para saber si el hombre o la mujer en cuestión era o no un bastardo, un hijo desposeído y sin patria ni hogar aunque, para aquellas gentes, eso no parecía ser importante pero solía ser motivo de desprecio entre los bárbaros y más aun entre los llamados civilizados.

-¡Yo te conozco! ¡Luchaste el otro día y destrozaste a un norteño!- dijo el gran acompañante de Kenneth, aquel que se llamaba Cornac, con un tono muy grave y elevado, totalmente innecesario en mitad de una silenciosa calle sumida en la oscuridad.

-Vaya, no puedo decir que me sorprenda pero nunca viene mal un guerrero... Ya veremos de lo que eres capaz- habló Kenneth mirando de reojo a Atrus, atento a cualquier posible movimiento de este o de la callejuela- no queda mucho para llegar.


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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Óptimo Máximo el Sáb Mar 24, 2012 7:14 pm

Atrus escondió una sonrisa indiferente en la oscuridad ante la acotación de su linaje. Era mejor no reconocer ninguno – y ganarse sus laureles por merito propio – que ser reconocido como miembro de una de las tribus mas aguerridas y odiadas de entre todas las de la frontera.

Mientras andaba, en silencio, se pregunto cuantos serian aquellos “muchos”, más no consolido su pregunta, sabia que pronto lo descubriría por si mismo.

La sonrisa de su rostro se amplió al escuchar las palabras de Cornac. Siempre era grato ser reconocido y a aquello solo respondió a ambos sin alterar el paso, con fingida humildad – Simplemente le había llegado el momento… -

Guardo silencio, a la espera de llegar.





Spoiler:
//minipost xd
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Re: Sacudiendo el hastió...

Mensaje por Creador el Dom Abr 01, 2012 10:47 pm



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Re: Sacudiendo el hastió...

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